Homeland y la paranoia del mundo contemporáneo

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Si me pidieran que eligiese el mejor estreno de esta temporada 2011-2012 no tendría ninguna duda. Y sé que no soy nada original (hasta los votantes de los Globos de Oro opinan lo mismo) pero es que Homeland es, con muchísima diferencia, la mejor serie estrenada últimamente y eso que tan sólo nos han enseñando la puntita del iceberg.

Homeland de Showtime

Homeland se inicia con el rescate de Nicholas Brody (Damian Lewis), un sargento del ejército americano que fue dado por muerto al desaparecer durante la invasión de Baghdad y que ha permanecido ocho años en cautiverio. Durante esos años han pasado muchas cosas y el soldado, al volver a casa, se encuentra con un mundo muy diferente al que dejó para defender a su país. Con el paso del tiempo su familia se ha acostumbrado a vivir sin él, sin olvidar que él mismo también ha cambiado mucho. Además, Brody debe soportar que el gobierno le utilice políticamente convirtiéndolo en un héroe.

Por si todo esto no fuese suficiente, Brody tiene un problema añadido y es que a la agente de la CIA Carrie Anderson (Claire Danes) se le ha metido entre ceja y ceja que el nuevo héroe de la nación no es trigo limpio. Recibió un chivatazo que aseguraba que el peligroso terrorista Abu Nazir había conseguido introducir un topo con el objetivo de atentar contra Estados Unidos desde dentro. Y de repente aparece Brody. ¿Casualidad? Carrie cree que no, en su cabeza todo encaja pero a veces ésta le juega malas pasadas. ¿Se lo estará imaginando?

En busca de conspiraciones

El planteamiento de la serie bien podría haber sido el primer episodio de uno de los días/temporadas de 24. Alex Gansa y Howard Gordon, los dos veteranos guionistas encargados de adaptar la serie a partir de la original israelí (Hatufim), han pasado por la serie de Jack Bauer y eso se nota. Tanto 24 como Homeland intentan reflejar el mundo post 11-S y comparten su sentido del ritmo (es decir, su ritmo endemoniado). Pero mientras que la primera colocaba en el centro de atención el conflicto en sí con Bauer enfrentándose a tiro limpio a todo el que osase amenazar la seguridad del país, la segunda se sitúa en el post-conflicto, en una época en el que impera el miedo y la paranoia, y en la que existe una ley como la Ley Patriótica que le otorga al gobierno un poder casi ilimitado a costa de la libertad individual y en pro de la seguridad colectiva.

A lo largo de los doce episodios de los que se compone su primera temporada los espectadores nos debatimos entre creer a Carrie o creer a Brody, de hecho en muchas ocasiones cambiamos de opinión varias veces en un mismo episodio. Pero eso no es lo importante y es que la serie no busca señalar al malo con el dedo sino mostrarnos las motivaciones de cada uno de los personajes hasta el punto de que acabamos empatizando con un personaje que, en condiciones normales, aborreceríamos. Todos tienen razones para hacer lo que hacen, empezando por Carrie, a la que conocemos y entendemos desde la secuencia de títulos de crédito inicial, reveladora como pocas.

El guión está medido al milímetro pero sin unos actores, tanto principales como secundarios, tan excepcionales Homeland sería muy diferente. La interpretación desgarrada de Claire Danes refleja a la perfección la fragilidad que Carrie intenta esconder para mantener su trabajo, y el esfuerzo de contención de Damian Lewis agudiza las dudas que podamos tener sobre Brody. Y Morena Baccarin y Mandy Patinkin, la sufrida esposa de Brody y el mentor de Carrie respectivamente, tampoco se quedan atrás.

Tanto si sois de los que añoráis 24 como si os sentisteis huérfanos de conspiraciones tras la cancelación de Rubicon tenéis que darle una oportunidad. Y si no también, porque Homeland es un thriller profundo y con mensaje pero también tremendamente entretenido e intenso que aúna lo mejor de las series de cable con lo mejor de las de network. Pero cuidado, que es altamente adictiva y hasta el próximo 30 de septiembre no se estrena la segunda temporada. Consumidla con precaución. Después no digáis que no os lo avisé.

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