Andy Warhol vuelve a brillar

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La Public Art Foundation inaugura en la Union Square de Nueva York una escultura, obra de Rob Pruitt, que homenajea a Andy Warhol al cumplirse el 25 aniversario de su fallecimiento.

The Andy Monument, obra de Rob Pruitt (2011)

The Andy Monument (2011) - Fotografía de James Ewing

O, al menos, lo que sí que brilla es su escultura. La neoyorquina Union Square da la bienvenida a una estatua del genio del Pop Art que se suma a las de Abraham Lincoln, el Marqués de Lafayette o Mahatma Gandhi, para conmemorar el vigésimoquinto aniversario de su fallecimiento. The Andy Monument, obra de Rob Pruitt, representa al que fuera cabeza visible del arte pop americano en su superficie metálica espejada con todo lujo de detalles, incluyendo sus características gafas de pasta, su pelo blanco despeinado (que en sus últimos años era una peluca por la que se llegaron a pagar 10,800 dólares en 2006) y la cámara polaroid al cuello con la que retrató a lo más granado de la sociedad pop americana de los años 60.

Sea premeditado o casualidad, la nueva escultura, financiada por la Public Art Fund, se ubica a pocos metros del edificio que albergaba el estudio de Warhol, en la sexta planta del 33 de West Union Square. Más conocido como The Factory, su estudio se convirtió en el centro de la vida social neoyorquina durante buena parte de los 60 y 70; un espacio multidisciplinar en el cual, a modo de hombre del Renacimiento, lo mismo producía sus afamadas serigrafías de Marilyn Monroe, Jackie Kennedy o Liz Taylor, que rodaba escenas de películas como Chelsea Girls (1966) o cortometrajes pornográficos como Blow Job (1964), acogía conciertos de The Velvet Underground o sacudía la prensa de Manhattan con escandalosas fiestas llenas de Dragg Queens, cantantes, artistas y estrellas de Holywood, sexo libre y drogas a raudales. No fueron pocas las ocasiones en las que la policía acudió a poner fin a los escándalos que ocurrían dentro de los muros forrados de papel de plata que conformaban la factoría de Warhol.

Si bien la escultura de Pruitt no es más que una de tantas copias que se han hecho de la efigie del padre del Pop Art (representado hasta la saciedad en posters, camisetas, estatuillas y llaveros a la venta en cualquier tienda de la gran manzana) sí que por lo menos es fiel a los principios artísticos y éticos del propio Andy, que en numerosas ocasiones deleitaba a la crítica artística del momento con frases para el recuerdo como “copiar es mucho más americano que inventar, y yo, señores, ¡soy el colmo de lo americano!”.

Eso sí, el escultor tuvo la idea de aderezar su obra para la presentación con multitud de latas de sopa Campbell’s y paquetes de detergente Brillo, que en el fondo, fueron un homenaje mucho más estético que el monumento elaborado al más puro estilo cutre-lux. Pruitt, te perdonamos porque seguramente al representado le habría encantado tamaña horterada en la vía pública. ¡Larga vida a Andy!

Archivado en Andy Warhol, Escultura, Nueva York, Pop
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