Spotify Box: Una “cajita” con buena música

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Un reproductor con aroma analógico que nos conecta con el mundo digital e infinito de streaming en Spotify. Un delicatessen en el mundo del diseño de producto de la mano de Jordi Parra, un diseñador catalán expatriado en Suecia.

En los últimos años se han venido creando una cantidad innumerable de nuevos productos en el marco digital y, la verdad, siempre me he preguntado como comenzaría a verse la intersección de esos productos con el tradicional mundo físico al que estamos mucho más que acostumbrados. Uno de estos nuevos mundos, que ha venido para quedarse, es el de los contenidos digitales bajo demanda y el streaming de los mismos. ¿Como se podría enlazar este tipo de servicios digitales sin la necesidad de la tecnología? ¿Se podría estudiar nuevas formas de interactuar con los mismos? Pues es más que posible y factible. ¡Para eso esta el diseño!

Personalmente, uno de los servicios que siempre me ha parecido necesario integrar en el mundo tangible es el que ofrece Spotify. Si, ya sé que ahora están en boca de todos porque han decidido limitar las cuentas gratuitas y todo eso (con lo que personalmente estoy de acuerdo y no tengo ningún inconveniente en pagar, tal y como he venido haciendo durante el último año y pico), pero no es por ese motivo por el que me interesan. Lo que más me atrae es el enorme catálogo musical que tiene y, sobre todo, que dispone de una serie de librerías para que se puedan desarrollar herramientas por terceros. Desde el momento en que conocí esas pequeñas librerías en lenguaje C se me paso por la cabeza hacer un reproductor independiente, pero hasta ahí llegué, solo al hecho de pensarlo.

Sin embargo, Jordi Parra, catalán, graduado en Diseño de Producto por Elisava y estudiante del Master de Diseño de Interacción en el Umeå Institute for Design, en Suecia, ha ido mucho más lejos. Tanto que lo ha materializado como su proyecto de fin de tesis en colaboración con Spotify. Pero aún hay algo que me complace mucho más que el diseño patrio llegue a sumos niveles de calidad y es que este sea reconocido como se merece – su creador, Jordi, ha sido fichado por la consultora de diseño e innovación más importante del mundo IDEO. ¡¡Enhorabuena, Jordi!!

Diseño Físico

Siempre me han encantado los productos físicos, lo tangible. Me gusta la sensación sobre las manos, el tacto, el peso… no sé, es algo que me hace sentir el valor que se ha trabajado sobre él. Esto, evidentemente, es algo muy difícil de materializar en productos digitales. La mezcla entre algo tan tecnológico como Spotify y el mundo tangible podría ser un maravilloso gadget-hyper-tech pero creo que el diseño por el que ha optado Parra es, no solo más elegante sino muchísimo más apropiado. Y así es como surge su proyecto, aunque 100% funcional solo es un prototipo, Spotify Box.

Spotify Box: Una

Utilizando un material tan noble como la madera consigue crear un artefacto digno de colección. Esta sinergia entre tecnología punta + un material natural nos devuelve a la raíz humana de la música y el placer de escucharla. La morfología evoca paisajes de serenidad que se intensifican con la madera y los colores neutros, permitiendo que el usuario se centre en el acto de escuchar música.

No hay nada que aprender, nada que memorizar, ni manuales que leer. Me encanta el hecho de que esté inspirado en los diseños de Dieter Rams para Braun, no solo por el nivel de deidad de Rams y sus principios sino por la elegancia que transmite. El buen diseño es atemporal y esto es algo que se puede observar en Spotify Box.

Spotify Box: Una

Dentro de la caja hay un pequeño ordenador con acceso WiFi que accede a los servicios de Spotify para reproducir la música. Y en el exterior se dispone de dos botones pequeños, un controlador más grande y una pantalla perforada que permite al sonido salir hacia el exterior. ¿Como se interactúa con este reproductor?

Interacción con el usuario

La interacción del usuario, al igual que el diseño físico, es sublime en Spotify Box. Al contrario de lo que se pueda pensar no se permite buscar canciones y seleccionarlas directamente en el aparato. Esto es una tarea demasiado tecnológica y rompería la esencia natural que envuelve al producto. ¿Pero entonces como seleccionamos la música que queremos escuchar?

Spotify Box: Una

A través de unos discos físicos se selecciona la música que ponemos en el reproductor. Cada disco esta identificado por un chip RFID, que detecta la proximidad de los objetos de manera única por radiofrecuencia, y dice al reproductor que ha de sonar, pero ojo, que la música no se encuentra en los discos. Estos son una mera referencia tangible, una metáfora de los discos de vinilo, los casetes y los cds. Una romántica forma de volver a buscar de manera natural en nuestra colección de discos lo que queremos escuchar, crear recopilaciones y escribir esos títulos tan bonitos como “Mixtape de amor, de mi para tí”.

Spotify Box: Una

Para configurar los discos es necesario configurar Spotify Box al completo. En el proceso de instalación hemos de conectar la caja con nuestro ordenador y Spotify. En ese momento configuraremos la red WiFi a la que se conectará y especificaremos que artistas, álbumes o listas queremos asociar a cada disco de color. De esta forma, totalmente digital y en el propio reproductor de Spotify, vinculamos el mundo analógico con el digital. Precioso, ¿no os parece? Los discos se colocan sobre el controlador de volumen con una elegancia magnética increíble. Y para cambiar de canción, nada más simple que los dos sutiles botones en la parte frontal. Adelante y atrás. Nada más. Estilo y simplicidad en estado puro.

Spotify Box: Una

Otro de los grandes hitos de Spotify Box es la comunicación con el usuario. A través de una serie de matrices LED, ocultas en su interior tras el panel frontal perforado, es capaz de mostrar mensajes al usuario. Por ejemplo, notificaciones como la falta de red WiFi, el estado de la batería o incluso el nivel de volumen pueden comunicarse únicamente cuando es necesario y no de manera permanente. Recordad lo que dijo Jonathan Ive, Chief Designer de Apple, en el documental Objectified de Gary Hustwit: “un indicador solo tiene sentido si indica algo” – y esto es algo que Jordi ha seguido a pie juntillas con el sistema de comunicación en Spotify Box.

Conclusión

Creo que después de una observación minuciosa de Spotify Box solo hay una conclusión clara a la que puedo llegar: ¡¡Quiero uno!!

Es una pena que no se esté produciendo aún, pero estoy más que seguro que sí se comienza a comercializar con un modelo de comercialización similar al Kindle de Amazon (donde el servicio de 3G esta incluido en el propio precio del dispositivo) tendría una aceptación más que razonable. Imaginad por un momento, acceso al gigantesco catálogo de música de Spotify sin un ordenador y al alcance de todo el mundo, independientemente de su habilidad tecnológica.

Como veis, el mundo de diseño de producto no está reñido con el digital. La elegancia es posible en todo lugar, solo hay que saber como crearla y aprovechar lo mejor de cada mundo para diseñar productos memorables.

Archivado en Diseño, Música, Producto, Prototipo, Reproductor, Spotify
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