Secretos revelados | El cielo y un toro en mi viaje

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Esta semana Secretos revelados se va de viaje por carretera, explorando las carreteras de España en busca de motivos interesantes a fotografiar. De repente se presenta ante nosotros el modelo perfecto, con un buen perfil y acostumbrado a que lo retraten con asiduidad. Hoy nos encontramos con un anuncio convertido en motivo cultural, el toro de Osborne.

Los viajes por carretera se hacen muy tediosos, las horas pasan y parece que nunca llegará el destino al que te diriges. Pero la carretera a veces nos sorprende con siluetas extrañas que se dibujan en el horizonte. En ocasiones las siluetas toman formas que nos resultan familiares y que simbolizan la imagen más representativa de lo que el mundo opina que es España.

España es toros, flamencas y paella, o al menos eso es lo que muchos turistas que visitan nuestro país esperan. Seguramente mientras viajen por las carreteras de nuestro país, vean ese concepto reflejados en estas vallas publicitarias que pasaron a ser parte del patrimonio cultural. ¿Cómo una campaña publicitaria pasa a ser cultura? Pues bien, parece que la lucha de algunas comunidades autónomas por mantenerlo ha sido la causante. Tal y como podemos ver en la enciclopedia on-line más famosa, en 1997 el Tribunal Supremo dictó sentencia catalogando a estas enormes vallas publicitarias como “interés estético o cultural”lo cual, permitía su mantenimiento.

Silueta del todo de Osborne de camino por la carretera

Pero más allá del emblema, es sin duda una estampa que rompe la monotonía de la carretera. Y en este caso, se convirtió en un juego durante un largo viaje en coche. Puede que para muchos sea común encontrarse con este bravío personaje, pero en las islas de las que soy procedente ya no es común encontrárselo. Es más, me cuesta trabajo recordar dónde estuvo durante el periodo que duró la campaña. Por ello, mi juego en este viaje , puesto que yo no me encontraba al volante, era localizar cada uno de los toros que se hallaban en el camino.

La idea era no dormirnos con la monotonía de la carretera, y conseguir la para mí ansiada instantánea del poderoso pura sangre que adornaba el camino. Un intento tras otro, fui probando suerte en busca del ángulo perfecto, pero no encontraba uno que me viniera de frente o que fuera el suficiente tiempo visible para poder encuadrar y fotografiar. Hasta que de repente a lo lejos pude ver esa sombra oscura que rompía el azul del cielo y el tostado de los campos en verano. Ahí estaba, llegó mi oportunidad, el modelo posaba orgullosamente esperando mi llegada. Dos disparos logré hacer y este, el primero y más espontáneo fue el definitivo. Ya tenía la imagen que deseaba, tenía al valeroso toro junto a un espectacular cielo de media tarde.

Muchas veces, pensamos y pensamos en la toma que queremos realizar. Pero en otras ocasiones probablemente solo dispongamos de una oportunidad para realizar esa fotografía que tanto deseamos. Y esta imagen es el ejemplo de un disparo en el momento justo. Como imaginaréis esta, es de las pocas fotografías que el manejo manual no me hubiera permitido hacer. Pues el tiempo era primordial y quería disponer del tiempo suficiente para pensar en la composición.

No se es mal fotógrafo por usar el modo automático, tenemos una herramienta que nos puede ayudar y, ¿por qué no vamos a aprovecharla? Posteriormente a la toma, resalté la intensidad y saturación de colores, revelando así algunos detalles de las nubes que anteriormente pasaban desapercibidos.

Los viajes de carretera pueden ser aburridos, pero con tu cámara a mano y estando alerta puede que consigamos captar algo interesante. Así que no dejéis nunca la cámara recluida en el maletero y disfrutad del viaje, pues la vida no es más que un viaje largo del que tenemos el placer de disfrutar.

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