Alphabet: cuando una compañía de 400.000 millones de dólares como Google no es suficente

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Logo de Google Alphabet

La gran noticia de ayer fue la decisión de Google de crear Alphabet, una nueva matriz para la empresa en la que se engloba su negocio principal y sus otras firmas secundarias. Nadie podía esperar un cambio organizativo en una compañía madura a día de hoy, y ningún rumor apuntaba a ello. Incluso ha supuesto un relevo en la directiva, así que Larry Page ha durado menos de cinco años como máximo responsable. Estos cambios no parecen tener nada que ver malos resultados económicos o presiones de los accionistas, sino que han sido decididos desde las más altas instancias de la firma.

El pasado trimestre Google ganó más de 3.900 millones de dólares, y ahora mismo su negocio va viento en popa, sin que se dibuje ninguna amenaza importante en el horizonte. La inmensa mayoría de los directivos no pensarían en llevar a cabo experimentos, si no en mantener el rumbo, seguir ganando dinero y subirse el sueldo. Pero el anterior CEO de Google era Larry Page, y Sergey Brin sigue teniendo un papel importante en la empresa. Sobre todo por la gran cantidad de acciones que poseen. Está claro que los fundadores de una empresa son un tipo especial de directivo, con aspiraciones peculiares.

Nueva matriz y nuevo CEO

Ayer se hizo pública la creación de una empresa llamada Alphabet, que es la nueva Google, Inc. Es decir, la matriz de todas las compañías de la multinacional, entre la que se incluye Google, dueña del buscador, Android, las plataformas de anuncios… Pero también se incluyen dentro de Alphabet a los laboratorios secretos Google X, a las divisiones de inversión, a la operadora de fibra de Google, a la filial Nest de domótica, a la firma de biotecnología Calico…

Google I/O 2015

La Google de toda la vida, la empresa de Internet, tiene un nuevo CEO. El elegido es Sundar Pichai, un hombre muy fuerte dentro de la multinacional, que ya se encontraba a cargo de Android. Ahora se ha transformado en el máximo responsable de la firma. Lo curioso es que no podemos dejar de tener la impresión de que Larry Page deja el puesto porque quiere alejarse de la rutina de dirigir una gran empresa y busca nuevos retos. Al fin y al cabo, tiene espíritu de emprendedor, y eso se tiene que notar.

Larry Page será el CEO de Alphabet, y Sergey Brin su presidente. En un sentido estricto siguen teniendo el control de Google, pero seguramente se dedicarán más a trazar su estrategia general que a dirigirla en su día a día. Desde luego, si quisieran centrase en el negocio principal de la firma, no lo hubieran dejado en manos de Pichai. Pero Page y Brin se ven a sí mismos como una especie de potenciadores de empresas: Alphabet cederá el control de cada división a su respectivo CEO, pero los apoyará y aportará visión a largo plazo.

Una cultura empresarial distinta

Alphabet no se trata de ganar dinero, aunque eso no quiere decir que se descuide el negocio principal de Google. Pero Page y Brin quieren generar un ecosistema de empresas innovadoras que cambien la vida de las personas. Eso sí, se tranquiliza a los accionistas indicando que estas inversiones son arriesgadas y a largo plazo, pero con un potencial gigantesco en caso de que alguna de ellas se convierta en un éxito. Las ambiciones son máximas: Calico tiene un objetivo tan sorprendente como aumentar la longevidad humana, y de los laboratorios Google X puede salir todo tipo de tecnología futurista.

glassgoogle

¿Por qué Alphabet no es Google? Probablemente porque tiene objetivos distintos. Google quiere ganar dinero, quiere conseguir una gran cuota de mercado, quiere competir con Apple… y los resultados tienen que ser inmediatos. En Alphabet se plantean retos a largo plazo, se puede invertir en emprendedores o startups prometedoras, y se dedicarán recursos a las oportunidades que surjan. Obviamente, está claro de dónde va a salir el presupuesto para todo esto: de negocios tradicionales como la publicidad online. Pero Google gana lo suficiente para poder permitirse estos lujos.

Un reto para el futuro

Está claro que Alphabet se trata del nuevo juguete de los fundadores de Google. Un juguete de lujo, con una pieza principal (Google propiamente dicho) que vale más de 400.000 millones de dólares en bolsa. Page y Brin saben que con esa pieza no se puede ser irresponsable, así que han puesto a Pichai a su cargo. Un nombre de confianza, con un currículum envidiable, que puede hacer que los “jefes” se despreocupen de la administración de una organización de este calibre.

Lo cierto es que todos salimos ganando con la creación de Alphabet. Se trata de una organización con un gran potencial para la innovación, que puede desarrollar tecnologías que cambien nuestra vida. Sin la presión de los beneficios a corto plazo, se pueden lograr cosas increíbles. Page y Brin tienen todo lo que quieren en la vida, y al igual que otros millonarios emprendedores como Bill Gates (que se dedica a tiempo completo a la filantropía), se plantean retos. Retos enriquecedores a nivel personal, pero que pueden mejorar nuestras sociedades.

google edificio

Así que esto es Alphabet: bajo la apariencia de una matriz de Google, seguramente estemos ante una firma dedicada a la innovación, el desarrollo tecnológico y al emprendimiento. La Google de toda la vida no va a cambiar, su rentabilidad resulta clave para financiar todo lo demás. Pero está claro que Page y Brin se han cansado de ser directivos de una gran multinacional, y quieren volver a sus orígenes.

¿Qué opinas de este análisis? ¿Estás de acuerdo con mi visión de Alphabet, o crees que la empresa tiene otros objetivos muy distintos?

Archivado en Alphabet, Google, Larry Page, Sergey Brin
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