Racha de suerte. Cómo se hizo escritor Roald Dahl

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Roald Dahl es uno de los escritores más sorprendentes y originales de la segunda mitad del siglo XX, pero él nunca pretendió ser escritor. Racha de suerte es el relato en el que recoge de qué manera empezó a escribir y cómo consideraba él que debe trabajar un buen escritor.

Es difícil determinar el momento exacto en que una persona decide dedicarse a la literatura. Muchos tienen el firme convencimiento de que quieren, deben o saben escribir e intentan incansablemente convertirlo en un oficio. Para otros es una combinación de azares lo que los inicia en el oficio de inventar historias, de soñar despiertos y hacer soñar a los demás.

Roald Dahl pertenece al segundo grupo de escritores. Este polifacético escritor, guionista de cine y televisión, inventor y piloto de cazas, creador de personajes tan inolvidables como Willy Wonka o Matilda nunca pudo imaginar que acabaría ganándose la vida escribiendo.

Roald Dahl

Roald Dahl, fuente: http://wikipedia.org

Es su relato corto Racha de suerte (que se encuentra editado en castellano dentro del volumen Historias Extraordinarias) cuenta cómo el azar fue que lo encaminó hacia esa profesión.

Se encontraba trabajando para la petrolera Shell en el norte de África y cuando estalló la Segunda Guerra Mundial decidió alistarse en el ejército. Recibió clases de pilotaje y terminó siendo piloto de cazas. Durante un vuelo sufrió un accidente y tuvo que pasar por el quirófano con los preceptivos días de hospitalización y baja.

Un conocido escritor de la época (Cecil Scott Forester) se enteró de su historia y contactó con Dahl para que le escribiera un boceto que él redactaría y publicaría. Cuando Forester recibió el manuscrito quedó tan impresionado que le ayudó a publicarlo (bajo el nombre de Pan comido, también incluido en el volumen Historias Extraordinarias) y lo introdujo en el mundillo literario, guiando ya definitivamente sus pasos en aquella dirección.

Con el estilo característico e inconfundible de Dahl, va desgranando su historia, nos va introduciendo en su mundo y, de no saber que lo que cuenta es completa y absolutamente cierto, podríamos llegar a pensar que no es más que otro de los productos de su prodigiosa imaginación.

No me cabe la menor duda de que si Forester no hubiera contactado con Dahl nos hubiéramos perdido a uno de los grandes maestros del relato del Siglo XX, y el camino que lo llevó hasta allí no fue ni premeditado ni perseguido. A mayores están el trabajo que le dedicó a partir de ese momento (sin el cuál no hubiera escrito nunca nada), pero la primera oportunidad nunca se sabe cómo ni cuándo llegará.

Archivado en Biografía, Literatura, Roald Dahl
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