Un respiro al stop-motion en “El alucinante mundo de Norman”

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El cine es la forma de expresión artística que se vale de la tecnología de manera más directa y evidente. Esto no quiere decir que la creatividad quede de lado, pues hace falta mucha para aprovechar las herramientas con las que se cuenta. Este es el caso de la nueva producción de Laika que se estrenará en próximos días. Si os ha gustado “Los mundos de Coraline”, no os podéis perder esta nota para valorar todavía más este tipo de trabajos.

En un tiempo en el que el cine en tercera dimensión se impone a pesar de todo, la creatividad para aprovechar de mejor manera esta herramienta se agradece. Y es que muchas de la películas que hemos visto en 3D tienen una o dos escenas que realmente valen la pena, el resto pasa sin pena ni gloria. Es en la animación donde, sin duda, podremos encontrar elementos interesantes, y para muestra un botón que llegará el mes próximo de los creadores de “Los mundos de Coraline”: “El alucinante mundo de Norman”.

El alucinante mundo de Norman

La historia es bastante divertida: un pueblo con un pequeño problema de zombis y una bruja malvada (que no puede faltar en el cuento), debe recurrir al individuo marginado por su peculiar habilidad que terminará siendo crucial para el desenlace, Norman, el niño que puede hablar con los muertos. El argumento, como podéis ver, no ofrece nada novedoso. Pero da mucho para generar mundos fantásticos en una interesante mezcla de técnicas que no dejan de lado el ya mencionado 3D.

La productora Laika ha incorporado a su equipo cuatro impresoras 3D que generan piezas de plástico de manera precisa y a gran velocidad. Y es que el avance que acabáis de ver corresponde a una película realizada con la técnica stop-motion, de manera que estas impresoras han tenido que generar cientos de caras con las expresiones de cada uno de los 27 personajes (unas 250 por cada uno). El trabajo resulta alucinante, por lo que estas impresoras permiten dar un respiro a quienes quieran apostar por esta técnica. Pero eso no es todo, pues el rodaje se ha hecho por completo con una cámara Canon EOS 5D Mark II a la que se le ha agregado un mecanismo casero que realiza una segunda toma con unos milímetros de diferencia para generar el efecto en tercera dimensión (mediante edición digital, claro está). Los costes se han reducido al mínimo y el resultado es sorprendente.

El trabajo es arduo desde el estudio

Sin duda que la creatividad potenciada por la tecnología puede dar resultados excepcionales. Por lo que no queda sino esperar al estreno de “El alucinante mundo de Norman” (previsto para el 24 de agosto en España) para disfrutar de una historia divertida, pero también para valorar el trabajo técnico detrás del film. ¿Qué os parece la técnica? ¿Os animaríais a ir poniendo muñeco por muñeco, gesto a gesto para hacer una peli así? ¿Habéis visto “Los mundos de Coraline”?

Archivado en 3D, Canon, El alucinante mundo de Norman, Stop motion
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