Xombit recomienda | Hara-kiri: Muerte de un samurai

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Señoras y señores, les invito un viernes más a caer en las garras del cine, presos esta vez de las maravillosas historias que nos trae el cine asiático. Quien me acompaña hoy es el japonés Takashi Miike, director prolífico que cuenta con más de cincuenta películas a sus espaldas. Por si esto no fuera suficiente, la película que os presento es “Hara-kiri: Muerte de un samurai” una de sus últimas producciones y, además, un remake de la “Harakiri” dirigida por Masaki Kobayashi. Adentraos y descubrid un nuevo mundo cinematográfico.

Buenas tardes y bienvenidos, queridos lectores, a un capítulo especial de Xombit recomienda en el que bajamos el ritmo al cine activo, tanto de acción como de contenido, que os estaba presentando. Esta semana, como todas las anteriores, estaba con la duda de qué película presentar. Tenía claro que debía ser cine oriental pero… ¿Cuál de todas las opciones que tenía? No ha sido hasta poco antes de ponerme a escribir el artículo cuando, hablando de este séptimo arte con mi compañero y coordinador Gorka, he decidido que Takashi Miike sería el elegido, con su adaptación del Harakiri (1962) de Masaki Kobayashi, titulada Hara-Kiri: Muerte de un samurai (2011).

Hara-Kiri: Death of a samurai, Ebizo Ichikawa en combate

Abro la puerta a un cine diferente con este director. Contextualizando, el cine japonés ha cambiado mucho con el paso de los años, y quizás Miike entre dentro de esos directores que han provocado ese distanciamiento con el cine clásico nipón, comenzando su andadura tras las cámaras en el año 1991. Takashi, que actualmente tiene 52 años, cuenta con más de 50 películas a sus espaldas, teniendo una media de más de tres largometrajes por año (aunque en los últimos años ha bajado la marcha). Su máximo ritmo de creación se produjo entre el 2001 y el 2002, tiempo en el que dio a luz 15 producciones. Visto este ritmo desorbitado, ¿qué me lleva a escoger Hara-Kiri: Muerte de un samurai para la sección? Precisamente el hecho de que sea un remake de una película de los sesenta. El filme goza de esa imagen tan bien cuidada del cine japonés, de esa historia lenta, emotiva y expresiva (a su manera) que los nipones saben hacer tan bien. Es un largometraje en el que se cuenta más con aquello que no se dice que con lo que se dice (valga la redundancia), donde los silencios también cuentan y donde aparecerá el color como narrador, una unión de elementos única que hacen de esta una película especial.

Si bien Hara-Kiri: Death of a samurai se estrenó en España el mes pasado, yo pude disfrutarla mucho antes, durante el Fancine (Festival de Cine Fantástico) que organizó la Universidad de Málaga en el 2011. Salí del cine fascinado por esta obra de arte, creada por un director de culto actual, en la que hace homenaje a un director de culto del pasado, fue algo increíble, una experiencia asombrosa que viví en una sala abarrotada y en 3D. Lo único que no me convenció de la película fue precisamente ese último detalle, el 3D, que sólo se hacía notable en determinados momentos, en su gran mayoría paisajes, dando una cierta profundidad pero sin sumar a lo positivo del largometraje.

Cartel de Hara-Kiri: Death of a Samurai

Hablemos del argumento. Tenemos tres puntos centrales que dirigen la historia: el honor, la familia y la venganza y, sinceramente, no voy a profundizar en ellos ya que podría desvelar parte de la historia y esa no es, ni mucho menos, mi intención. Hara-Kiri: Death of a samurai está ambientada en el Japón feudal, en el que un samurai realizaba el ritual del harakiri o seppuku con la intención de recuperar el honor perdido, para evitar caer en manos del enemigo, por orden de su señor o por otras posibilidades en las que no entraremos. Contextualizado el largometraje ya os podéis imaginar el suceso en torno al que gira la producción. La película nos cuenta la historia de Hanshiro, un samurai que acude a la residencia del clan Li para solicitar la realización del seppuku y así poder morir con dignidad. Ante esta situación, Kageyu, líder del clan, intenta disuadirlo contándole la historia de Motome, un joven ronin que tuvo sus mismas intenciones.

Miike construye la producción enfatizando aún más en los flashbacks que ya estaban presentes en la versión original de Kobayashi, presentándonos esos tres puntos que comenté antes, el honor, la familia y la venganza. Para este proyecto contó con Ebizo Ichikawa, protagonista con un aspecto físico muy similar al de la primera versión, con Eita, con Koji Yakusho y con Hikari Mitsushima, actores que ya habían trabajado antes en la industria del cine (e incluso algunos repitiendo con el director).

Personalmente creo que no tengo mucho más que añadir. Hara-kiri: Death of a samurai me parece un largometraje en el que Takashi Miike muestra su versatilidad y su grandeza como creador audiovisual, además de considerarla película de culto. Espero que hayáis disfrutado del artículo y, por supuesto, que disfrutéis de la cinta y del director. Para aquellos que nunca hayáis visto cine japonés esta puede ser una buena historia con la que empezar. Os dejo el tráiler y hasta la semana que viene.

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