Tablets y productividad: analizamos iPad, Android y Windows como opciones profesionales

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Tablet en el trabajo

Las tablets han venido para quedarse, eso está claro. Puede que poco a poco la moda se vaya apagando, pero no por ello caerán en el olvido como los netbooks. Al principio estos dispositivos estaban claramente enfocados a consumir contenidos, pero muchos usuarios creen que también pueden servir para el trabajo. Una tablet es compacta y cómoda de transportar, lo que la hace ideal para volvernos productivos en movilidad.

Algunos se preguntarán qué plataforma resulta mejor para crear contenidos, realizar tareas de oficina e incluso para otros trabajos más exigentes. Bien, no puedo dar una respuesta clara, pero sí que voy a analizar los puntos fuertes y débiles del iPad, las tabletas Android y aquellas con Windows 8.1. Pero antes, debemos aclarar algo importante.

El malentendido

Es posible que estés pensando que este artículo no tiene mucho sentido. “La mejor opción en tablets es Windows porque porque tiene la versión completa de Office y ejecuta aplicaciones de escritorio.” Estoy de acuerdo en que se tratan de argumentos importantes, y para algunas personas resultan aspectos absolutamente decisivos a la hora de elegir un dispositivo. Pero yo creo que hay que tener en cuenta más cosas.

Porque, si lo que quieres es Office y aplicaciones de escritorio, ¿de verdad lo mejor para ti es una tablet? En esas condiciones, habría que pensarse muy seriamente adquirir un portátil (aunque sea con pantalla táctil), en el que realmente vamos a trabajar más cómodos con los programas tradicionales. Y es que estas aplicaciones no están demasiado pensadas para controlarse con los dedos. Si puntualmente necesitamos usar el modo tableta, modelos como el convertible Lenovo Yoga que hemos analizado permiten abatir el teclado, de forma que se puedan agarrar como si fueran un libro.

Gráfico con la cuota de los sistemas operativos de las tabletsLo que yo quiero hacer es comparar las tablets para la productividad no tanto desde el punto de vista del que quiere sustituir su ordenador con una tableta a toda costa (algo que no siempre tiene sentido), sino desde el de quien desea un dispositivo para usarlo de forma principalmente táctil, pero a veces se ve obligado a realizar tareas “exigentes” que se salen de lo habitual: introducir mucho texto, trabajar con hojas de cálculo o presentaciones, hacer retoques sencillos de imágenes… Cosas triviales para un ordenador, pero no tanto para una tablet convencional.

Sobre estas líneas puedes ver las cuotas de mercado de los distintos sistemas operativos móviles. Es un dato interesante, sin duda, pero en absoluto definitivo para el tema que no ocupa. Así que echemos un ojo a las ventajas y desventajas para el trabajo de las plataformas existentes en el mercado. Son bastante distintas, así que debemos tener en cuenta muchos factores:

Android

Tablet de ASUS con teclado

Sería del todo injusto dejar de lado a este sistema operativo en la comparativa, pero ya te avanzo mi opinión personal: Android no destaca en tablets y mucho menos en las orientadas a la productividad. Aun así, echemos un vistazo a sus argumentos a favor y en contra:

Ventajas

  • Variedad: en Android hay modelos de tablets para todos los gustos, con distintos tamaños de pantalla y especificaciones. Y, lo que es más importante, existen bastantes que cuentan con teclados oficiales del fabricante, lo que supone mejor calidad y más integración con el dispositivo.

  • Muchas aplicaciones: en Android hay muchas apps, es verdad, por lo que seguramente encontraremos alguna para cada tarea que necesitemos. Ahora bien, ni son apps de la misma calidad que las de iOS (en general) ni están adaptadas al tamaño de pantalla de una tablet.

  • Los servicios de Google: las aplicaciones de Google ya forman parte de muchas organizaciones. Si es nuestro caso, en Android vamos a disfrutar de forma óptima de Gmail o Google Drive. Es algo a tener muy en cuenta.

Desventajas

  • Poca optimización de la interfaz: ya hemos profundizado en Android 5.0 Lollipop, y sus novedades no han hecho más que agravar los problemas que ya existían. La interfaz de Android no aprovecha nada bien las pantallas grandes, su nueva barra de notificaciones es poco adecuada y las aplicaciones… sí, las de Google se adaptan a las tabletas, pero las de muchos otros son versiones agrandadas de la app para móviles.

  • Experiencia tablet inferior: más que decir que Android es peor para la productividad, Android es peor para las tablets. Cuando nos salimos de los móviles, nos encontramos con un ecosistema pobre. Puede que sea la opción más barata pero, sin aplicaciones adecuadas, ¿de qué nos sirve ahorrar?

iPad

iPad Air 2 e iPad mini 3

Hace tiempo ya repasamos las posibilidades del iPad como dispositivo de productividad y nos causó una buena impresión. Bien, vamos a analizar algunos de los puentos fuertes y débiles del aparato de Apple que inició la era post PC:

Ventajas

  • Muchas aplicaciones adaptadas: una plataforma vale tanto como sus aplicaciones, y en iOS hay muchas, muchas aplicaciones, con una calidad media elevada y adaptadas a las pantallas de las tabletas. En ese aspecto, el iPad es el ganador, e incluso cuenta con una versión de Office oficial de Microsoft, aparte de la suite ofimática gratuita de Apple, que no está nada mal.

  • Un amplio ecosistema de accesorios: al final, los accesorios son importantes, y para iPad podemos encontrar muchas fundas con las que proteger el aparato y, sobre todo, teclados de calidad. Pueden salir caros, pero un dispositivo de productividad no tiene sentido sin un buen teclado

  • Las mejoras de iOS 8: iOS siempre ha sido un sistema operativo limitado, pero la última versión aporta teclados de terceros, facilidad para compartir archivos entre aplicaciones, sincronización en la nube más completa… No se trata de una plataforma perfecta, pero ha dejado atrás muchas de las limitaciones que la hacían inviable para la productividad.

  • Un hardware excelente a un buen precio: sí, vemos a Apple como una empresa muy cara, pero lo cierto es que los iPad (tanto los iPad Air como los iPad mini) tienen acabados de lujo, son ligeros y delgados, y muy bonitos. Todo a un precio muy razonable considerando que mueven su sistema operativo con gran fluidez, y que son pocas las tareas para las que no cuentan con potencia suficiente.

Desventajas

  • No existe un teclado oficial: los teclados de terceros disponibles están muy bien en general (aunque son caros), pero sería genial que hubiera un modelo oficial de Apple. Aunque saliera caro, seguro que ofrecería mayor calidad y se integraría mejor con el dispositivo.

  • Limitaciones de iOS: el sistema operativo móvil de Apple no cuenta con un verdadero sistema de archivos, ni una aplicación dedicada para gestionar iCloud, el almacenamiento en la nube. Tampoco ofrece multiventana (aunque los rumores aseguran que está en camino) ni una pantalla de inicio demasiado avanzada, aunque esto último tampoco se puede considerar algo grave.

  • Pocos dispositivos con precios altos: antes dijimos que el precio de los iPad es bueno para lo que ofrecen, pero eso no quiere decir que no sea objetivamente alto. El iPad mini 2 (el más recomendable) cuesta 289 euros, y el iPad Air (no el último modelo) se encuentra por 349 euros. Si queremos 4G el recargo es importante, así como si necesitamos más almacenamiento, ya que Apple nunca incluye ranura para tarjetas de memoria. Al final, podemos acabar gastando unos 700 euros si queremos un modelo actual con prestaciones avanzadas. ¡Un precio muy alto!

Windows

Microsoft Surface Pro 3

Windows 8 recibió grandes cambios para adaptarse a las pantallas táctiles, pero manteniendo la experiencia tradicional disponible. Hace tiempo hicimos una comparativa entre la Microsoft Surface Pro 3 y el MacBook Air que quedó muy igualada, y que deja una cosa clara: las tablets con Windows 8.1 ofrecen una experiencia híbrida entre un dispositivo táctil y un portátil convencional. Estas son sus ventajas y desventajas:

Ventajas

  • Aplicaciones de escritorio: un aspecto crítico para muchos, ya que necesitan determinados programas para poder trabajar, y sólo existen para Windows. Además, contaremos con la versión completa de Office. Esta ventaja es importante, pero nos puede hacer pensar que tal vez lo que necesitemos sea un portátil.

  • Muchos modelos y precios: los dispositivos Windows tienen ahora precios que empiezan desde cifras bajas, y la variedad es amplia. Casi siempre traen buenos teclados, y hay muchos formatos, desde tablets puras y duras a modelos híbridos entre tableta y portátil. Tenemos bastante donde elegir, y a buen precio, aunque los modelos con conectividad 4G aún son escasos.

  • Un sistema operativo adecuado: Windows 8 introdujo novedades muy interesantes para las tablets como la multiventana, las live tiles (una especie de widgets para la pantalla de inicio) y un nuevo estilo visual adaptado a un uso con los dedos, además de todas las posibilidades de un PC tradicional. Puede que no haya muchas apps táctiles, pero las que están son adecuadas para una pantalla 8 o 10 pulgadas.

Desventajas

  • Pocas aplicaciones táctiles: sí, en el escritorio tenemos muchos programas, pero en un tableta queremos usar los dedos. Y de estas nuevas aplicaciones Modern UI no hay muchas, y no están al nivel de las del iPad. Las que se encuentran disponibles suelen ser buenas (aunque no como las de iOS), pero la carencia me parece grave.

  • Experiencia compleja: si estás buscando una tablet para productividad que vayas a usar tú mismo, seguramente esto no te importe pero, si van a utilizarla más personas de la organización, se pueden volver locas con todas las novedades de Windows 8.1. El uso de los gestos desde los bordes, la multiventana y la multitarea, los charms… son muchos los cambios, que se suman a las complejidades propias de un PC tradicional, que siguen presentes. Y es que el modo escritorio y el Modern UI son dos mundos separados y sin apenas relación, lo que complica incluso más todo.

¿El ganador?

Tablet en la oficina

Obviamente, Android no lo es, desde luego. Aparte de eso, cada uno debe valorar lo que le ofrece un iPad y una tablet con Windows 8.1. Si queremos una experiencia más táctil y más de tipo tablet, la de Apple representa mejor opción. Si deseamos un híbrido entre ordenador y tableta, Microsoft es la compañía en la que debemos confiar. Siempre teniendo claro que las aplicaciones representan el aspecto clave: en Windows tenemos las de escritorio, en iOS las táctiles. Antes de hacer una decisión, yo miraría las respectivas tiendas de apps de ambas plataformas para comprobar si cuentan con lo que necesito.

Así que creo que el iPad y las tablets Windows empatan a pesar de ser tan distintos. Aunque, en la práctica, me parece difícil que nadie dude seriamente entre ambos sistemas. Después de conocer lo que nos ofrecen, considero que cualquiera debería tener muy claro cuál de estas alternativas se adapta mejor a sus necesidades.

Así que ya sabes, trabajar con una tablet es más que posible si necesitas movilidad, pero recuerda que su potencia es limitada, sus pantallas pequeñas y algunos programas no los pueden hacer funcionar como es debido (o no cuentan con ellos). ¡Piénsatelo bien! Tú conoces tus necesidades, por lo que eres el único que puede decidir si te viene mejor una tableta o un portátil ligero.

¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Tienes ya claro que dispositivo se adapta mejor a ti, o vas a seguir con tu viejo portátil una temporada más?

Archivado en Android, iPad, Productividad, Tablets, Windows
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