¿Deberíamos renunciar al sueño de los ascensores espaciales?

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Concepto de ascensor espacial de Obayasi Corporation

La idea de los ascensores espaciales no es nueva. De hecho, lo que podríamos considerar como punto de partida se remonta a 1895, cuando Konstantín Tsiolkovsky, observando atónito la nueva Torre Eiffel parisina, se imaginó un sistema gracias al que podríamos transportarnos fácilmente hacia órbitas geoestacionarias sin cohetes. Desde entonces, han sido varios los que han adoptado la idea, e incluso ha aparecido en varias ocasiones en novelas de ciencia-ficción.

El concepto actual pasa por crear un punto de anclaje en la tierra, desde donde viajaría un vehículo impulsado eléctricamente a través de una correa superresistente, hacia un contrapeso que a su vez viaja en una órbita geoestacionaria alrededor de la Tierra. Esto permitiría conseguir un gran ahorro a la hora de llevar cargas hacia el espacio, pues los actuales 20.000 dólares por Kilogramo que cuesta llevarlas en cohetes, se quedarían en solo 500 dólares/kilo (aunque algunos ya hablan incluso de 50 dólares el kilo).

Pero para que esto sea factible, la estructura debería alcanzar los 100.000 Kilómetros de largo, es decir, más de dos veces la circunferencia de la Tierra, y aquí es donde empiezan los serios impedimentos.

Los obstáculos

Evidentemente, una construcción de tal calibre, que estaría entre los mayores hitos de la humanidad, trae consigo un sinfín de obstáculos con los que lidiar. La seguridad es uno de los más importantes, ligados a los intereses de terceros, que nunca faltan ni faltarían en este supuesto, pero para todos ellos se puede encontrar una solución.

Sin embargo, hay uno que actualmente es imposible de esquivar: el material, unido a los gastos de producción del mismo. Muchos de los investigadores que han tomado parte de la idea coinciden en que, a día de hoy, lo único que no se podría construir sería esa propia correa tan fuerte capaz de lidiar tanto con la distancia como con las cargas que debería soportar, pues todavía no existe o no nos hemos topado con ningún material así. Además de que crear algo así a nivel comercial sería totalmente inviable, pues ningún proyecto sería beneficioso económicamente hablando.

Concepto de ascensor espacial de la NAS

Ante tal situación, son varios investigadores los que se han puesto manos a la obra en la consecución de ese insólito material. En los 90 se descubrieron los nanotubos de carbono, y de hecho, ya existe un cable fabricado en laboratio con ellos, cable que se calcula hasta 13 veces más fuerte que el más duro de los aceros.

Pero esta no es el único material con el que se está trabajando. Recientemente, un equipo de una universidad de Pensilvania, liderado por el profesor John Badding, afirmó haber creado una correa ultra-delgada con nanohilos de diamantes, que serían mucho más resistentes que el cable CNT de nanotubos de carbono. Aunque su fuerza no se puede calcular con exactitud por su tamaño, según la teoría sería más duro que cualquier material sintético que conocemos en la actualidad.

Entonces, ¿más cerca de hacerse real, o de caer en el olvido?

El profesor Badding también coincide con el pensamiento de la mayoría. Lo único que imposibilita seguir avanzando es el material, por lo que si se pudiese crear algo, ya sea con nanotubos de carbono o con nanohilos de diamante, lo suficientemente perfecto y largo, el sueño estaría muchísimo más cerca de convertirse en realidad. Todos los estudios que se han realizado hasta la fecha han dado como resultado que eso aportaría las condiciones necesarias para aguantar un ascensor espacial con total garantía.

Y claro, no debemos olvidarnos del dichoso dinero. Lógicamente, hoy en día una creación así no resulta rentable mire por donde se mire, pero el día de mañana, si logramos reducir los costes tanto de materiales como de procesos de construcción–, y los viajes hacia el espacio se convierten en algo más habitual, esto podría llegar a ajustarse.

Es pronto, muy pronto para sacar conclusiones –Obayasi Corporation pretende tener listo el primero en 2050–. Por tanto, lo lógico es ser prudentes, pero sin descartar, ni mucho menos, la idea de forma definitiva. Son muchos los investigadores involucrados, que seguirán trabajando en lo que algún día podría ser uno de los avances tecnológicos más importantes de la historia de la humanidad.

BBC | Should we give up on the dream of space elevators?
Imagen | NASA
Imagen | Obayasi Corporation

Archivado en Espacio, Espacio exterior, Nano tubos de carbono, nanotecnología, NASA
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