¿Queremos que las telecos innoven y aporten valor, o que sean baratas y simples?

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Imagen de fibra óptica

Cuando vemos la publicidad de las compañías telefónicas nos encontramos con ofertas muy amplias, con montones de servicios que no tenemos claro si usaremos, y con otros que parecen novedosos, pero que no sabemos por qué los ofrecen esas empresas. Las telecos pretenden aportarnos valor añadido, marcar la diferencia con sus propuestas… y nosotros sólo deseamos ver vídeos en YouTube y hablar por WahtsApp a cambio de la menor cantidad posible de dinero.

Así que vamos a analizar por qué estas empresas quieren ofrecer siempre productos tan completos y que incluyan algo más de lo que esperamos recibir, veremos que se trata de una estrategia clave para el futuro de su negocio y por último llegaremos a la conclusión de que lo mejor para los consumidores es rechazar todos estos servicios adicionales y apostar por lo más sencillo y económico. ¡Empieza nuestro análisis!

El riesgo de ser una commodity

Hace tiempo hablamos del proceso por el cual los smartphones de gama media se están transformando en commodities. Esta palabra tan fea define a un bien que no es capaz de diferenciarse en el mercado. Por ejemplo, la avena se trata siempre avena, y compraremos la más barata, ya venga de Argentina o de China, porque toda sirve para lo mismo. En cambio, la ropa no es una commodity, porque un traje de marca Hugo Boss no nos satisface igual que uno de Primark.

Avena

Obviamente, ninguna empresa quiere que sus productos se transformen en commodities, porque supone que la competencia se vuelva feroz. Si todo el mundo puede ofrecer algo similar, al final hay que destacar por el precio, y eso supone que los márgenes de beneficios se reduzcan de una forma importante. Diferenciarse suele volverse el objetivo de cualquier marca, dar la impresión de que aporta algo que nadie más es capaz de ofrecer, y de esa forma poder cobrar un extra por sus productos.

Así se diferencian las telecos

Está claro que las compañías de comunicaciones no quieren que percibamos que su servicio ofrece poco valor añadido. Básicamente, lo que venden a día de hoy es el transporte datos: montan redes para proporcionarnos conexión Internet tanto en el hogar como en movilidad. Considerando la regulación de este mercado en España, resulta sencillo que nuevas empresas entren a competir, así que podría iniciarse una guerra de precios. Pero multinacionales como Movistar, Vodafone u Orange luchan para diferenciarse frente a sus rivales de bajo coste.

Lo primero que hacen las compañías es empaquetar varios productos, de forma que puedan justificar precios más altos y sintamos que nos ofrecen una experiencia “completa” (que no necesitamos para nada). De esta forma con el acceso a Internet se incluye una línea de teléfono fijo, que muchas personas no usarán en su vida. Y también algunos canales de televisión, que pocas veces nos interesarán, y que no siempre aportan demasiado frente a los que se emiten en abierto por la TDT.

Llamada por télefono

Pongamos un ejemplo de lo que incluye una multinacional como Vodafone con su tarifa más cara de móvil en España, que sale por 59 euros al mes:

  • 8 GB de datos

  • Llamadas y SMS ilimitados a móviles.

  • 100 minutos de llamadas internacionales.

  • 1.000 minutos y 1.000 SMS en roaming.

  • 1 GB de datos en roaming.

Una verdadera locura, que nadie realmente puede aprovechar al 100%. La idea es ofrecer un producto global, de forma que estemos completamente cubiertos, y sintamos tranquilidad. Pero vayamos a los servicios de valor añadido, los más interesantes:

  • Una suscripción a la televisión de YOMVI o al servicio musical de Napster.

  • 25 GB de almacenamiento en Dropbox.

La verdad, no tengo muy claro por qué esto lo tiene que ofrecer una teleco, pero ahí está. En otros productos se añaden de nuevo prestaciones que poco tienen que ver con el trabajo de una empresa de telecomunicaciones, como un videoclub bajo demanda, acceso a puntos Wi-Fi fuera del hogar o grabación de programas de televisión. Vodafone también tiene un servicio de pagos en el móvil, vende smartphones y les hace seguros, dispone de antivirus…

Cartel de Internet

He puesto como ejemplo a Vodafone, pero lo cierto es que Orange y, sobre todo, Movistar, siguen el mismo modelo. Ofertas comerciales con montones de opciones que pretenden facilitarnos la vida y fidelizarnos a la empresa, a pesar de que casi todas incluyen lo mismo al final. Su estrategia de integrar todo en un mismo paquete hace que no reparemos en que cada uno de estos servicios tiene un coste, y que podríamos ahorrar dinero si sólo pagásemos por lo que necesitamos.

A favor de las tuberías estúpidas

Hay mucho miedo entre estas empresas a transformase en dump pipes, simples canales para la transmisión de información, porque eso reduciría sus márgenes comerciales. Quieren ofrecer servicios de valor para el usuario, no ser meros “transportistas de datos” que deben moverlos de un lugar de la red a otro al menor coste posible. Por supuesto, apoyo que las telecos hagan ofertas integrales, tienen el derecho a intentar diferenciarse y obtener la máxima rentabilidad de su negocio, siempre que respeten las reglas de Internet, que no siempre agradan a estas empresas. Y es que no se trata de la primera vez que reclaman parte de los beneficios de firmas como Google o WhatsApp bajo la excusa de que las infraestructuras son suyas.

Pero, como consumidor, no necesito que mi compañía de teléfono me dé espacio en Dropbox, porque yo prefiero Google Drive. Tampoco quiero televisión, no me interesa en absoluto, y encuentro absurdo que me ofrezcan Napster cuando soy un fanático de Spotify. No quiero un antivirus, no lo voy a utilizar, si deseo un smartphone me lo compro por mi cuenta, no se lo pido a una teleco. Yo lo que quiero de mi empresa de comunicaciones es que me dé un acceso a Internet rápido, técnicamente avanzado y lo más barato posible.

Antena de telefonía

La verdad, no les deseo mal a las telecos, tal vez su modelo de negocio actual pueda sobrevivir aunque pierdan bastantes clientes. Pero, para mí, el futuro se basa en empresas pequeñas, que ofrezcan servicios básicos a costes ajustados, y que sólo se podrán diferenciar en los aspectos esenciales: conexiones de voz y datos de calidad, un buen servicio técnico, atención al cliente cuidada… Al final, yo creo que las comunicaciones se tratan de una commoditie, y que competir en precio se ha convertido el único futuro posible.

¿Qué opinas tú de este tema? ¿Crees que los compañías de comunicaciones pueden aportar funcionalidades interesantes, o piensas que deben conformarse con transportar datos?

Archivado en OMV, Operadoras de telecomunicaciones, Telecos
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