La campaña para salvar a Grecia, la prueba del poder del crowdfunding

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Partenón de Atenas

La noticia ha saltado en muchos medios: Thom Feeney, un zapatero británico, quiere salvar a Grecia de sus acreedores mediante la financiación colectiva. Ha abierto una campaña en Indiegogo, y pide a los ciudadanos europeos solidaridad con sus vecinos griegos. Una idea que resulta al mismo tiempo genial y absurda, además de capaz de generar muchos titulares, en ocasiones junto a otras noticias de la máxima seriedad.

Así que vamos a analizar esta peculiar propuesta. Primero comprobaremos si la idea tiene algún sentido, luego veremos si puede habar un pícaro detrás de ella y, por último, descubriremos que demuestra que el crowdfunding tiene poder para más cosas que para recaudar dinero. Empieza nuestro viaje a la meta más ambiciosa que Indiegogo nunca ha acogido:

Pero, ¿podemos salvar a Grecia?

Obviamente, no. En primer lugar, porque no se van a conseguir reunir 1.600 millones de euros, que es lo que pide la campaña. Cada europeo tendría que poner 3 euros, una cifra muy razonable, pero es evidente que no la van a aportar. Si fuera una colaboración obligatoria vía impuestos resultaría muy sencillo recaudar esta cantidad, pero la mayoría de los europeos no saben lo que es Indiegogo, y muchos no querrían ayudar ni aunque pudieran. Más de 5 millones de dólares supone un gran éxito para el crowdfunding, 1.600 millones de euros representa una cifra por completo desproporcionada.

Indiegogo para salvar a Grecia

Pero es que esta cantidad se trata sólo de una pequeña parte del problema de Grecia. La deuda del país asciende a 240.000 millones de euros, y resulta absolutamente inasumible. Los 1.600 millones sólo son el pago de un préstamo del Fondo Monetario Internacional, que ya ha vencido. El hecho de que Grecia no lo haya pagado tiene un alto valor simbólico, porque ha supuesto que las negociaciones con sus acreedores estén casi rotas, y no pueda optar a un nuevo rescate. Pero, aunque ese dinero lloviera mágicamente del cielo, dentro de un tiempo la situación se repetiría.

¿Es una estafa?

No, no es una estafa. Suponiendo que se reunieran 1.600 millones de euros, no se trata una cifra que uno pueda apropiarse sin que pase nada, sobre todo un humilde zapatero. Pero no se van a reunir, quedan 4 días de campaña y se han conseguido sobre un millón y medio de euros, de un total de 85.000 colaboradores. ¿Qué va a pasar con ese dinero? Muchos temen que vaya al bolsillo de Thom Feeney, el creador de la campaña.

Eso no va a ocurrir, dado que la financiación es cerrada. Por lo tanto, si el objetivo de los 1.600 millones de euros no se alcanza, Feeney no obtiene ni un euro y a los usuarios se les cobra nada. Suponiendo que la meta fuera realista, sí que surgiría un problema: el dinero no sería sólo para pagar el rescate, porque a los participantes se les enviarían regalos como postales, licores o vinos. Estos productos serían griegos y reactivarían la economía local, pero buena parte de lo recaudado se destinaría a su compra y envío.

Obviamente, no se va a cubrir el objetivo, así que esta pequeña incoherencia no tiene mayor gravedad. Pero, si la campaña está destinada a fracasar y su creador no se va a aprovechar de ella, ¿para qué sirve?

El crowdfunding publicitario

Premio Nobel de la Paz 2012

De un tiempo a esta parte, se ha vuelto común que los empresarios acudan a sitios como Kickstarter o Indiegogo a hacerse publicidad en vez de a conseguir fondos. Es cierto que muchos grandes proyectos han tenido una oportunidad gracias al crowdfunding, pero otros sólo se han aprovechado de él. Por ejemplo, hace poco se realizó una campaña para financiar el videojuego Shenmue 3. Se pedían 2 millones de dólares, una cifra ridícula para un proyecto de esta envergadura, que fácilmente podría aportar Sony, uno de los inversores. Un caso similar es el smartwatch Pebble Time, que podría obtener fondos por muchos medios después del éxito de su antecesor.

El crowdfunding para salvar a Grecia se trata de una campaña publicitaria, una forma de mostrar el desacuerdo con una Europa ultracapitalista que insiste en machacar a Grecia a pesar de que sabe que no puede pagar su deuda. Y una manera de llamar la atención sobre el drama del pueblo griego, que se ha visto arrastrado a esta pesadilla por sus ineptos líderes nacionales, pero también por la falta de criterio de las instituciones comunitarias.

Lo cierto es que en la crisis griega las posturas son muy encontradas, cada vez se suman más apoyos al país desde el sur de Europa, mientras que en el norte se enrocan en su contra. Sin embargo, esta campaña ha ayudado, aunque sea sólo un poco, al gobierno de Tsiripas. Aunque casi todos los medios hayan tratado la noticia bajo un punto de vista humorístico, lo cierto es que se transmitía un mensaje sutil pero hiriente: lo que los políticos no puede arreglar por sí mismos lo tienen que solucionar los ciudadanos con solidaridad.

Así que no estamos ante una salvación para Grecia, ni ante una estafa, sólo ante un pequeño movimiento de un ciudadano que ha querido mostrar su apoyo a Grecia. Más bien a la Grecia que dice no a la troika, como el propio Feeney admite. Desde luego, parece que el potencial del crowdfunding para la publicidad está empezando a volverse más importante que su capacidad para recaudar dinero.

¿Qué opinas tú de este tema? ¿Crees que esta campaña en Indiegogo es absurda y de mal gusto, o consideras que su valor simbólico resulta importante?

Archivado en Crowdfunding, Economía, Indiegogo
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