Windows 8, la revolución que Microsoft necesitaba

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En la pasada D9 se ha presentado una nueva versión de Windows, y lo que hemos visto implica tanto una revolución completa de la experiencia de usuario como una declaración de intenciones por parte de Microsoft respecto a su estrategia para tablets.

Aunque el gigante de Redmond sigue ofreciendo unos resultados financieros muy sólidos, hace años que ha perdido el liderazgo en el sector tecnológico. El lanzamiento del iPhone le cogió desprevenido: la reacción fue tardía y aún tiene un largo camino por delante para recuperar el terreno perdido. Apple complicó todavía más su situación con el iPad, pero en esta ocasión la respuesta llegará antes. Si bien se va a repetir la secuencia en la que los chicos de Cupertino marcan el camino, Google sigue sus pasos y Microsoft es la tercera, hay motivos para pensar que esta vez la compañía de Steve Ballmer tiene una baza muy fuerte con Windows 8.

En la D9 y en la Computex hemos visto cambios profundos en la nueva versión del popular sistema operativo. La interfaz gráfica se ha modificado radicalmente, en principio con el objetivo de adaptarse a las exigencias del emergente sector de los tablets. Microsoft no ignora que estos nuevos dispositivos serán los más vendidos en los próximos años, y que muchos usuarios van a utilizarlos como sustitutos de sus actuales netbooks o portátiles ligeros. Por lo tanto, no sólo quieren evitar perder un nuevo segmento de mercado, el esfuerzo se orienta además a conservar a sus actuales clientes.

Windows 8, la revolución que Microsoft necesitaba

Sin embargo, este nuevo estilo visual (heredero directo de la interfaz Metro de Windows Phone 7) no ha sido creado en exclusiva para tabletas, sino que las máquinas con teclado y ratón también lo disfrutarán. Aunque el tamaño de los iconos y los gestos táctiles parecen muy enfocados a un control mediante los dedos, probablemente nos acostumbremos a este aspecto en todos los formatos.

Como se aprecia en el vídeo, tenemos un escritorio lleno de live tiles (un tipo de widget que nos enseña el estado de la aplicación sin entrar en ella). Los programas se ejecutan a pantalla completa, y al arrastrar el borde derecho se muestra la barra del sistema, con un acceso directo a la pantalla principal. El margen izquierdo nos permite ir alternando entre las aplicaciones recientes, para una multitarea fluida. Ignoramos cual saldrá en primer lugar, si va a ser la última utilizada o se podrá configurar, así que habrá que probarlo para ver si esta idea es práctica. Arrastrando la parte inferior surge un menú contextual, y la superior parece estar reservada a ciertas funciones de las aplicaciones. Tal vez también se dedique a un hipotético sistema de notificaciones, del que no sabemos nada, pero que se antoja imprescindible. Tampoco queda claro en la demostración como será el funcionamiento en vertical. El iPad es muy cómodo de manejar en esta posición, sin embargo los tablets Android apuestan por paneles más anchos, lo que los hace idóneos para un uso apaisado. El vídeo desvela un formato 16:9, aunque en la versión final es posible que se dé soporte a otras proporciones.


Quizá el mayor problema de Windows 8 (o Windows Next, ya que aún no hay un nombre definitivo) sea que no rompe completamente con el pasado. Microsoft se ha decantado por la innovación, pero no era razonable esperar que desechara todo lo anterior. Así pues, bajo la nueva capa visual tenemos un escritorio clásico, que ejecuta aplicaciones antiguas. En mi opinión, sería muy conveniente que los usuarios de ordenadores de sobremesa o portátiles pudieran usar siempre esta opción tradicional, en cambio resulta casi imprescindible que un usuario de un tablet nunca llegue a verla. La postura oficial es que ambas experiencias son Windows 8, y que no se permitirá prescindir de ninguna, pero es de esperar que las aplicaciones desarrolladas para el estilo Metro se hagan populares y no necesitemos utilizar las anteriores más que en momentos muy puntuales. Otro problema que heredará es la seguridad, no parece que nos vayamos a librar de los antivirus por ahora.

Windows 8, la revolución que Microsoft necesitaba

Además, son destacables los bajos requisitos técnicos, similares a los de su antecesor. Respecto al lanzamiento, está descartado que sea en estas Navidades, a no ser que Microsoft oculte sus intenciones para darnos una sorpresa. Lo cierto es que en Redmond han tomado un camino arriesgado, pero la empresa ya aprendió en otros campos que el inmovilismo a veces representa el mayor de los peligros. Aunque algún aspecto de Windows 8 plantea dudas, y a pesar de que falten meses para ver tanto el software final como los dispositivos que lo van a incluir, no podemos sino valorar el nuevo producto de forma muy positiva.

Archivado en Microsoft, Software, Tablets, Windows 8
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