Directores: Takeshi Kitano (III): Boiling Point

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Esta semana nos encaramos con la segunda película del japonés, la primera en la que cuenta con su equipo técnico habitual. Béisbol, amistad, Yakuza, locura y violencia se dan la mano en esta surrealista historia.

Si bien la semana pasada conocimos el estreno de Takeshi Kitano como director, podríamos llegar a considerar esta como su primera película completa. Digo esto ya no sólo por no ser un proyecto “heredado” de otro director sino por que es la primera película en la que cuenta con el equipo técnico y de actores que lo acompañarán a lo largo de la mayoría de sus obras.

La película nos presenta la historia de un joven trabajador de una gasolinera que se ve mezclado con la Yakuza. Es entonces cuando el entrenador del equipo de béisbol juvenil en el que juega, antiguo miembro del clan Yakuza que lo amenaza, se ofrece a hablar con el lider del clan para intentar arreglar las cosas, lo que le termina por acarrearle funestas consecuencias.

Fotograma de Boiling Point

Es entonces cuando nuestro protagonista decide vengarse en nombre de su entrenador, para lo que viajará con un amigo a Okinawa, con la intención de hacerse con armas para enfrentarse a los mafiosos.

El comienzo es lento pero seguro, presentándonos a los personajes y los lazos que los unen, dándonos tiempo para conocer su día a día y sus distintas personalidades.Ya desde las primeras tomas podemos apreciar que el estilo con el que Kitano coqueteaba en Violent Cop se mantiene casi intacto, con planos largos y estáticos, actuaciones silenciosas e inexpresivas y conversaciones pausadas.

Me gustaría destacar la escena en la que los empleados de la gasolinera están pidiéndole perdón insistentemente al gangster: durante toda la escena, incluyendo su repentino desenlace, el director nos pone en la piel del personaje dominante, haciéndo que lleguemos a sentir que es ante nosotros ante quienes se están disculpando. Esto consigue deasatar una respuesta emocional a lo que está sucediendo, una respuesta que, imagino cambia según qué persona se ponga ante la escena. Quiero decir con esto que, en mi caso, han conseguido de manera magistral que sienta lástima por esos personajes, lo que me ha condicionado a la hora de interpretar el fin de dicha escena.

Fotograma de Boiling Point

De todos modos, a pesar de seguir la tónica iniciada con su anterior producción, Boiling Point se hace demasiado lenta y en muchos momentos incluso aburrida, llegando a dar la sensación de que algunos planos, incluso escenas enteras, sobran.

Para mi gusto **todo esto empeora cuando los protagonistas viajan al fin a Okinawa y conocen al personaje interpretado por Beat Takeshi*, un ex-yakuza psicótico, pervertido, machista y violento que tiene una deuda con sus antiguos camaradas. No es culpa del personaje, bien llevado y con una buena interpretación, sino del bajón de ritmo al que se ve sometida la película.

Fotograma de Boiling Point

Es en la parte de Okinawa donde más escenas sobrantes o demasiado largas vemos y donde mi sensación fué de continuo desconcierto, lo que produjo que me separase del hilo conductor de la trama.

Cabe destacar el humor presente a lo largo de toda la cinta mediante los diálogos y ciertos gags visuales, que se vuelve completamente surrealista en la parte correspondiente al viaje, dejando al espectador seriamente debatido entre reir o llorar. No digo que esto sea malo, pero una vez desaparece el personaje de Kitano de la pantalla el humor vuelve a ser algo más común, más digerible.

Fotograma de Boiling Point

Una vez los dos amigos retornan a su hogar podemos volver a engancharnos al desarrollo de la historia, pero tal vez con menos ganas, llegando a desear que termine el metraje. A pesar de esto aún nos queda presenciar un final abierto a interpretación que, la verdad, no me ha dejado todo lo satisfecho que debería ya que la película no nos ofrece la cantidad necesaria de pruebas para decantarnos por alguna de las ideas que nos ronden la cabeza.

En definitiva una película demasiado lenta, llegando incluso a tocar el aburrimiento en alguna parte, pero con un inicio muy fuerte, un humor extraño y una violencia súbita que la hacen merecedora de, al menos, un visionado.

Fotograma de Boiling Point

Podemos entender Boiling Point como un experimento, un aprendizaje de su director que le ayudará a definir su estilo y carrera en un futuro, pero eso lo sabremos según avance el ciclo.

¿Cuál es vuestra opinión?¿Qué os ha gustado?¿Qué no?¿Demasiado lenta?…¡Animaos a comentar!

La semana que viene:

A Scene at the Sea (1991)

Poster de A Scene at the Sea

Archivado en Cine Japonés, Directores, Takeshi Kitano
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