El fabricante de ordenadores Dell saldrá de bolsa en busca de libertad, ayudado por Microsoft

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El gran ensamblador de PC se enfrenta a importantes retos, de los que depende su viabilidad a medio plazo. En una situación similar se encuentra la empresa de Steve Ballmer. Por eso no resulta sorprendente una alianza entre ambas multinacionales para sacar a Dell de bolsa, y darle la libertad que necesita para dar un giro radical a su estrategia. ¿Será suficiente para plantar cara a rivales de la talla de Google o Apple, o se trata de una batalla perdida de antemano?

No cabe duda de que Dell, a pesar de ser el tercer fabricante de ordenadores del mundo, ya no disfruta de la posición privilegiada de hace unos años. En la era post PC, los dispositivos verdaderamente relevantes son las tablets y los smartphones, y en este segmento la compañía se encuentra en una situación muy precaria respecto a multinacionales como Apple o Google. Para solucionar este problema, la empresa necesitará reformas muy profundas y dolorosas, que seguramente sus accionistas no verían con muy buenos ojos. Así que ha optado por lo práctico: librarse de ellos, ayudada por Microsoft, otro gigante en riesgo de caer en la irrelevancia.

Logo del fabricante de ordenadores Dell

Así pues, Michael Dell (fundador de la compañía) anuncia que la marca va a recomprarse para salir de bolsa, gracias a sus propias aportaciones personales, a las de distintos bancos de inversión y a un préstamo de 2.000 millones de dólares de Microsoft. Los creadores de Windows no tendrán capacidad de decisión en la empresa, pero sí esperan establecer una alianza estratégica con ella. La oferta a los accionistas (que aún podría ser rechazada) asciende a 24.400 millones de dólares, lo que supone un extra del 25% sobre su valor de mercado. Al igual que otras importantes firmas estadounidenses, la compañía toma este camino para aliviar la presión de los accionistas, que exigen beneficios, y la vigilancia de los organismos reguladores.

Desde mi punto de vista, se trata de una alianza en toda regla de dos antiguos líderes en clara decadencia, que esperan unir fuerzas para reaccionar y evitar un descalabro similar al que sufrió Nokia al no haberse adaptado a las condiciones que impuso Apple en la industria con el iPhone. Las dos empresas disfrutan de unas cuentas saneadas, y la debacle no resulta inminente, por eso esta reacción a tiempo tal vez les permita remontar la situación y volver a ser competitivos. Windows 8 jugará un papel clave en este proceso, por lo que esperamos con ansia ver qué productos con este sistema operativo lanza la nueva (y privada) Dell.

¿Qué opinas de esta noticia? ¿Hay esperanza para el ensamblador de ordenadores, o crees improbable que logre adaptarse al nuevo entorno?

Archivado en Bolsa, Dell, Economía, Michael Dell, Microsoft, Sociedad
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