La doble moral de Google: recatada cuando tiene que pagar, atrevida si cobra

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Cartel de Google

No es ningún secreto que para los blogs la publicidad resulta importante: los servidores, las herramientas de trabajo y el ancho de banda tienen un coste. Resulta difícil basar un sitio de noticias en un modelo premium, así que recurrir al sistema AdSense de Google puede representar una fuente de monetización interesante. Lo que pasa es que los bloggers solemos escribir por pasión, y no nos gusta que nuestros intereses se vean interferidos por las decisiones que se toman desde Mountain View. La verdad es que el poder de la empresa del buscador sobre Internet empieza a resultar preocupante.

En Xombit tratamos muchas curiosidades, y algunas de ellas son picantes. Bien porque se refieren a descubrimientos científicos, detalles interesantes o cosas divertidas. Obviamente, escribimos de muchas otras temáticas, y tampoco ofrecemos contenidos excesivamente fuertes. Sin embargo, basta con utilizar alguna palabra un poco reveladora para que Google retire los anuncios del artículo, o incluso de la página principal. No se trata de lo que se cuente, sino de cómo se cuente: se puede escribir cualquier barbaridad si se utiliza un vocabulario escogido y recurrimos a metáforas y circunloquios. El resultado es que, muchas veces, no ofrecemos contenido interesante y bien redactado porque la marca del buscador no lo aprueba.

Lo más sorprendente es que, si uno utiliza Google para informarse de cosas “cuestionables” o pincha en algún anuncio “extraño”, la empresa de Mountain View estará encantada de publicitar productos relacionados con esos temas de los que no le gusta que los blogs hablen. Obviamente, nos encontramos ante un caso claro de doble moral. Entiendo que los anunciantes de Google pueden tener reparos respecto a dónde aparecerá su marca, y que es normal que nos muestren información sobre temas en los que nos hemos sentido interesados. Pero no creo que eso justifique de ninguna forma el comportamiento.

Sin duda se pueden y se deben tomar medidas. La primera, el algoritmo que decide si excluir a una web de la publicidad tiene que volverse más inteligente. Seguro que se gastan millones en él, y que se trata de una fórmula muy complicada, pero la verdad es que no funciona demasiado bien. Y la empresa debería dejar de lado su puritanismo: una cosa es ofrecer contenidos verdaderamente explícitos y otra muy distinta hablar de asuntos un poco subidos de tono, pero cotidianos. Y, desde luego, mostrar anuncios de búsquedas comprometidas no creo que sea lo mejor para la privacidad de los usuarios de un ordenador compartido.

¿Qué opinas de este tema? ¿Google lo resuelve bien, o lamentas como yo su doble moral?

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