Cómo debería ser una ciudad perfecta en 2050

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París Smart City 2015

Hace unos días descubrimos el proyecto Paris Smart City 2050, que pretende transformar radicalmente la capital francesa en unos 35 años. La verdad es que la propuesta, que conocemos gracias a Xataka, resulta ambiciosa: los edificios estarían llenos de vegetación (incluso con huertos urbanos) y se volverían autosuficientes energéticamente, gracias al uso de la energía solar, eólica y a la fuerza del río Sena. Eso supondría que la emisión de gases de efecto invernadero se reduciría en un 75%, e incluso el agua de la luvia se aprovecharía. Un verdadero sueño hecho realidad.

Pero lo cierto es que el proyecto Paris Smart City 2050 suena un tanto irrealizable a día de hoy, tanto a nivel técnico como económico. Así que vamos a analizar algunas otras posibilidades que sí veo probable que acaben transformando nuestro paisaje urbano de forma radical. Aquí van algunas ideas de lo más interesantes:

Drones, drones en todas partes

Tal vez se trata de una apuesta arriesgada por mi parte, pero creo que los drones cambiarán nuestra forma de vivir la ciudad. ¿Quieres una pizza? Un cuadricóptero te la traerá a casa en minutos, más rápido que un repartidor y por una fracción de su coste. ¿Necesitas un par de cosas del súper? Pues te las acercará en un suspiro, sin que tengas que vestirte y coger el el coche para ir a por ellas. Además, un dron contaminará mucho menos que otros sistemas de transporte.

Imagen de un drone de Amazon Prime Air

Ya hemos visto que las regulaciones de los drones son muy restrictivas a día de hoy, así que queda mucho por hacer en ese campo. Además, estos aparatos pueden destruir muchos puestos de trabajo. Pero eso es un reto ya para los economistas, la tecnología sólo se centra en hacer todo más cómodo y eficiente.

Todo debajo de las aceras

Lo de enterrar el tráfico bajo nuestras calles es algo con lo que se ha fantaseado mucho pero, por ahora, no parece fácil de transformar en una realidad. Pero lo que sí resulta más factible es modernizar las canalizaciones. ¿Por qué abrir y cerrar zanjas cada pocos meses? Lo mejor es que el agua, la luz, el gas y las comunicaciones vayan por conductos diseñados para ellos, de fácil acceso en caso de necesitar reparaciones o mejoras técnicas. Lo mismo podemos hacer con los contenedores de basura, que no es que resulten muy estéticos estando a la vista de todo el mundo.

Las ventajas son muchas: se volvería mucho más sencillo instalar nuevas conexiones de fibra ultraveloces, en caso de que se rompa una tubería del agua la reparación sería rápida y sin ruidos por las obras, dejaríamos de encontrar aparatosos y malolientes contenedores en las calles…

Mucha energía solar

El futuro de la ciudades está presidido por la energía solar y, tal vez, incluso la eólica ayude. Habrá paneles solares por todas partes, que no sólo serán más eficientes, sino que se volverán tan económicos que resultará ilógico prescindir de ellos. Los edificios serán mucho más independientes energéticamente, a lo que ayudarán los avances en aislamientos térmicos y el desarrollo de electrodomésticos que gasten menos. Pero esto no es el futuro, sino la realidad.

Placas fotovoltaicas

Aunque el gobierno español, corrompido por la industria eléctrica, es enemigo de la energía solar, a largo plazo resultará imposible dejar pasar este tren. El autoconsumo y la posibilidad de vender energía a la red eléctrica se impondrán en unos años, y eso no sólo transformará el aspecto de los tejados, sino que debería hacer que bajara el montante de las facturas eléctricas y se redujera de forma notable la emisión de gases de efecto invernadero.

La ciudad conectada

El Internet de las Cosas está despegando, y se va a hacer notar en las ciudades. Todo estará conectado, y eso va a suponer más eficiencia: si un contenedor está lleno, avisará para que lo vengan a vaciar. Si un semáforo se estropea, su autodiagnóstico indicará que necesita una reparación. Todo lo que ocurra estará monitorizado de forma constante para que funcione a la perfección.

Eso sí, no podemos descartar que este control absoluto suponga problemas. Puede aumentar la seguridad ciudadana, pero también transformarse en un sistema para controlar a la población y reprimir los movimientos sociales. De nuevo, la tecnología es neutra, y depende de nosotros usarla de una manera responsable.

Tráfico ultraeficiente

Hace tiempo hemos hablado de que los coches autónomos están empezando a avanzar, y es muy probable que en el 2050 se hayan desarrollado de una forma completa. Eso supondrá que el tráfico se volverá muchísimo más fluido, o al menos más eficiente, porque los vehículos automáticos podrán conducir más rápido sin temor a accidentes y se sincronizarán en las intersecciones en busca de optimizar los tiempos de espera.

Google car

Es más, puede que ni poseamos coches: en un entorno en el que un automóvil puede venir a buscarnos él solo cuando queramos y luego irse a prestar otro servicio, es posible que todos recurramos a taxis robóticos. De nuevo, puede haber consecuencias sobre el empleo, pero está claro que sería un sistema que haría nuestra vida mucho más cómoda y facilitaría el transporte. Viendo como avanzan las cosas, no creo que esta posibilidad resulte absurda.

¿Un futuro verde?

Concluimos con el tema que veo más complicado. Todos imaginamos la ciudad del futuro llena de árboles, y con unas calles cedidas por completo a los peatones. Francamente, es algo que encuentro complicado. Árboles y arbustos ya se podrían plantar a día de hoy si hubiera voluntad (o dinero). Pensar que el futuro va a ser distinto me parece pecar de optimistas, porque en ese momento existirán también otras prioridades. Ahora que, hablando de una ciudad perfecta, está claro que la vegetación aporta calidad de vida y disminuye la polución.

Respecto al espacio para los peatones, también lo veo difícil. Quizá sí en las zonas residenciales pero, aunque el tráfico mejore gracias a los coches autónomos, está claro que van a seguir circulando muchos coches, y puede que incluso aumenten los desplazamientos, o que las ciudades disparen su densidad de población. Desde luego, enterrar el tráfico sería genial, pero no me parece factible, ni aun en el lejano 2050.

París en el futuro

¿Es esta la ciudad perfecta del 2015? Si algo nos han enseñado las películas ciencia ficción de décadas pasadas, es que las cosas suelen discurrir de una manera muy distinta a la que imaginamos. Así que es posible que en el 2050 las ciudades sean muy diferentes… ¡incluso peores que ahora, aunque resulten más avanzadas! Pero, como ciudad perfecta, la verdad es que la que acabamos de describir parece muy interesante. ¡Esperemos estar aquí dentro de 35 años para ver cómo ha cambiado el paisaje urbano en este tiempo!

¿Qué opinas de estas ideas? ¿Crees que esta es la ciudad del perfecta del 2050, o tienes otras predicciones respecto al futuro?

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