Consumismo y sentido común, ¿cada cuánto deberíamos cambiar de smartphone?

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Hombre usando un smartphone

A todos nos gusta tener de todo, comprar más cosas y, cuando ya no sabemos qué adquirir, renovar lo que poseemos. Los smartphones se tratan de uno de los productos más populares a día de hoy, que usamos sin parar y que no dejan de avanzar técnicamente mes a mes. Así que los que cuentan con una cierta posición económica siempre se ven tentados a cambiarlos… aunque no lo necesiten.

Cada año los principales modelos se actualizan (iPhone, Samsung Galaxy S, Motorola Moto G…) y parece que lo que llevamos en el bolsillo ya no sirve para nada, a pesar de que casi siempre sigue siendo un dispositivo bastante capaz.

Así que vamos a echar una ojeada a la vida media actual del smartphone, comprobaremos que existen motivos poderosos para que deseemos renovarlos cada poco tiempo, pero también veremos que no debemos dejar de lado el sentido común y la mesura. Por último, intentaremos establecer una cantidad de tiempo razonable para mantener un smartphone con nosotros. Empieza nuestro análisis:

La vida media del smartphone

La vida típica de un smartphone se estima que es de 9 meses en Japón, de 15 meses en Europa y de 18 meses en Estados Unidos. Cifras sorprendentemente diferentes, pero que en todos los casos me parecen demasiado bajas.

No hay que olvidar que, hasta hace no mucho, la estrategia de los operadores de telecomunicaciones en España giraba en torno a la subvención de los terminales. Eso significaba que las tarifas de voz y datos salían muy caras, pero renovar el móvil cada poco tiempo resultaba bastante accesible. Ahora mismo los smartphones son vendidos por estas empresas a plazos, lo que ha hecho que los consumidores se vuelvan más conscientes de lo caros que resultan.

Evolución del iPhone

De todas formas, eso tampoco ha provocado que las renovaciones se ralenticen de una forma tan acusada como se esperaba. Más bien lo que está pasando es que ahora se compran móviles más baratos, pero se siguen cambiando cada poco tiempo. Es más, a veces se ofrecen terminales tan sencillos que resulta evidente que los compradores acabarán hartos de su bajo rendimiento en pocos meses y querrán uno nuevo.

Las amenazas a su longevidad

Un problema al que se enfrentan los smartphones es que los usamos muchísimo, y que los llevamos todo el día en la mano. Por un lado, es muy sencillo que se rompan, porque suelen ser frágiles, muchas veces por decisión del fabricante, que incluso llega a ponerles vidrio en ambas caras para hacerlos más delicados. Y, cuando un móvil sufre un accidente, en ocasiones sale mejor comprar otro que arriesgarse a una incierta reparación.

Por otro lado, dado que solemos utilizar continuamente los dispositivos móviles, es normal que se estropeen por el uso. Aunque tengan dos años de garantía, a veces no queremos perder tiempo peleando con el servicio técnico (que no siempre cumple con sus obligaciones) o preferimos adquirir un nuevo modelo en vez de esperar a que nos mandan el nuestro reparado.

iphone roto

Pero la principal amenaza la encontramos en nuestro insaciable consumismo, que nos hace sentir que un nuevo teléfono se queda obsoleto a los seis meses, en cuanto sale otro modelo un poco más avanzado. Si somos aficionados a los iPhone, la situación se vuelve aun peor, porque son objetos de deseo que demuestran nuestro estatus social, así que nadie quiere llevar uno del año pasado. Todos aspiramos a poseer lo último de lo último, aunque sea sólo para presumir, y ese se trata del factor clave que explica por qué se renuevan tanto los dispositivos electrónicos.

Necesitamos sentido común

Aunque nuestro bolsillo se pueda permitir cambiar de smartphone cada año o incluso cada seis meses, no hay que reflexionar demasiado para darse cuenta de que eso no está bien. En primer lugar, fabricar estos aparatos supone un impacto ecológico importante, así que no tiene sentido desechar uno que funciona bien por otro que no necesitamos. Además, tampoco me parece correcto gastar el dinero de esta forma tan absurda. En el mundo hay mucha miseria, yo sentiría cargo de conciencia al cambiar de móvil de manera tan poco justificada.

Así que es necesario pensar bien cuándo debemos cambiar de móvil. ¿El nuevo va a mejorar nuestra experiencia de forma apreciable? ¿Necesitamos realmente alguna de sus prestaciones diferenciales? ¿La tecnología ha avanzado de forma clara desde nuestro modelo al nuevo? Sólo hay que pararse a pensar un momento para darse cuanta de si necesitamos un nuevo móvil o se trata de un simple antojo.

Smartphone Samsung Galaxy S6 Edge

Dos años, una cifra razonable

Desde luego, cambiar de móvil todos los años se trata de una locura, y los 15 meses de media en Europa tampoco me parecen algo adecuado. Creo que un mínimo aceptable lo podríamos situar en los dos años, de forma que si hemos comprado un terminal tope de gama, al menos nos saltaremos una generación, y apreciaremos un cambio más grande con el nuevo dispositivo. En dos años la tecnología mejora bastante y un smartphone empieza a evidenciar su edad: arañazos en la pantalla, desgaste del cuerpo, puertos que se aflojan…

No quiero decir que haya que cambiar el aparato cada dos años obligatoriamente, su vida útil se puede estirar bastante más. Pero me parece una cifra razonable para empezar a plantearse la renovación sin caer en el consumismo y la irresponsabilidad. Está claro que a todos nos gusta disfrutar de lo último en tecnología, pero debemos ser razonables y no dejarnos llevar por nuestros deseos. Es lo mejor para el planeta, el bolsillo y el sentido común.

¿Qué opinas de este tema? ¿Crees que debemos cambiar de smartphone cuando nos apetezca (y nos lo podamos permitir), o consideras que hemos de aguantar con cada uno que compremos un mínimo de dos años?

Archivado en Consumismo, Ecología, Smartphones
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