Todos hacemos las mismas fotos al viajar, el lado triste del turismo masificado

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Catedral de San Basilio por Corinne Vionnet

El turismo se trata de un invento relativamente moderno, en el pasado muy pocas personas se podían permitir viajar. Hasta que los barcos y trenes empezaron a volverse comunes y las sociedades avanzaron, viajar no resultaba placentero para la mayoría gente: el trayecto se volvía interminable, y emprenderlo suponía riesgos, que se multiplicaban según más lejos queríamos ir. El turismo empezó a desarrollarse en el siglo XIX con la Revolución Industrial, antes los viajes eran motivados sobre todo por el hambre, las guerras o, en el mejor de los casos, por peregrinaciones religiosas. Únicamente los más ricos podían antes del siglo XIX hacer breves trayectos a zonas de descanso vacacionales.

Sin embargo, la idea de conocer lugares por placer ha calado muy hondo en las sociedades occidentales, en el 2012 se alcanzaron por primera vez los 1.000 millones de desplazamientos, siendo China el país que más ha gastado, seguido de Alemania y Estados Unidos. Europa se trata del destino más popular, sobre todo España y Francia, aunque el legado artístico de Grecia, y especialmente de Italia, atrae también a muchas personas. Y es que a la gente la gusta viajar, ya hemos comprobado lo que ofrecen los sorprendentes billetes de avión de clase súper alta.

Stonehenge por Corinne Vionnet

Todos hacemos las mismas fotos

Muchos expertos en turismo dicen que todos hacemos las mismas fotos cuando vamos de vacaciones, y parece que es verdad. Determinados monumentos se ven mejor desde una perspectiva concreta, y en otros casos los visitantes sólo los pueden contemplar en lugares determinados, así que el resultado es que las fotos de millones de personas guardan parecidos asombrosos. Creemos que nuestra experiencia ha sido única, pero no ha tenido nada de especial.

Esto lo ha querido demostrar Corinne Vionnet, una artista suiza, con las instantáneas que acompañan a este artículo. No se tratan de ilustraciones, sino de imágenes reales en las que se acoplan cientos de tomas individuales. Vionnet une hasta 300 fotografías de turistas en una sola como una forma de demostrar que no se puede aspirar a la originalidad cuando capturamos un recuerdo en nuestras vacaciones. El resultado son unas imágenes con un toque onírico, casi fantasmal, algo difíciles de interpretar a primera vista.

Gran pirámide de Giza por Corinne Vionnet

Es cierto que la toma se ve afectada por la posición del viajero y el ángulo que más favorece del monumento, pero hay otro factor muy curioso: los turistas ven las cuidadas fotografías de los folletos turísticos y las imitan, como leemos en Blog de Viajes. A veces es por comodidad y otras por ir a lo seguro, pero ciertos encuadres se repiten tanto en las fotografías profesionales como en las de aficionados.

El problema de la masificación

Muchos tenemos la idea de que podremos pasear con la Torre de Pisa de fondo en un tranquilo pueblecito por encanto. O que tenemos la posibilidad de acercarnos a La Gioconda, casi tocarla, en un silencioso museo, sin ninguna prisa. La realidad es distinta: los alrededores de la Torre de Pisa están llenos de turistas descerebrados haciendo fotos estúpidas, e Italia en general se trata un país muy caro en el que hay mucha picaresca con el visitante. La Gioconda se encuentra permanentemente rodeada de turistas, así que acercarse a ella supone introducirse en una bulliciosa multitud. Por supuesto, el cuadro está fuertemente protegido y, si a eso le sumamos su pequeño tamaño, casi ni lo vamos a poder ver.

Coliseo de Roma por Corinne Vionnet

Esto nos pasa en muchos otros lugares: Stonehenge no se encuentra en un entorno místico, sino que se trata de una atracción de feria más. El Taj Mahal parece un lugar apacible en las imágenes promocionales, pero está abarrotado en la realidad. Determinados sitios se han vuelto tan populares que se han echado a perder y, si realizamos nuestras visita en temporada alta, todo se vuelve peor aun.

Si queremos disfrutar de la soledad y la tranquilidad tenemos que apuntar a destinos menos conocidos. Una pequeña iglesia románica en un pueblecito, un museo menos popular en el invierno, una playa apartada o una ruta de senderismo poco transitada. Está claro que se pueden vivir unas vacaciones diferentes y menos masificadas, pero esto no resulta compatible con decir que hemos estado en algunos de los monumentos más reconocibles del mundo. Hay que escoger la clase de turismo que queremos hacer.

Taj Mahal por Corinne Vionnet

Así que ya ves cómo son las cosas. El desarrollo tecnológico ha vuelto el transporte más cómodo, rápido y económico (nosotros ya te hablamos de las curiosidades de los aviones comerciales), así que resulta normal que todos vayamos a los mismos sitios y saquemos las mismas fotos. El sorprendente trabajo de Corinne Vionnet da fe de ello, el ser humano siempre intenta remarcar su individualidad, pero al final somos criaturas gregarias que casi siempre hacemos cosas predecibles.

¿Qué opinas tú de este tema? ¿Has sacado alguna vez una foto como estas, o procuras inmortalizar tus viajes con imágenes lo más originales posible?

Imágenes | Corinne Vionnet – My Modern Met

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