Directores: Takeshi Kitano (VII): Kids Return

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Tras el retorno a sus raíces como humorista Kitano vuelve a presentarnos una película intimista y cotidiana en la que presenciaremos los cambios que sufren las vidas de dos estudiantes fracasados. La omnipresente Yakuza, el boxeo y una crítica a la sociedad nipona se unen en una historia tan desesperanzadora como optimista.

Estamos ante una película muy importante en la filmografía de Takeshi Kitano ya que fue la primera que hizo tras el terrible accidente de moto que le costó un mes en el hospital y una parálisis completa del lado derecho de la cara (la cual se fue reduciendo mediante cirugía y rehabilitación). Tras este suceso, calificado por el propio director como un “intento de suicidio de su subconsciente”, y una vez recuperado se enfrascó en la creación de esta obra cuyo estreno acalló las voces que aseguraban que jamás podría volver a trabajar.

Fotograma de Kids Return

Con Kids Return, Kitano regresa al cine intimista y cotidiano con el que ya nos sorprendió en A Scene At The Sea pero envuelto en una capa mucho más ambiciosa. De todos modos, si bien es verdad que ambas tienen cosas en común aspectos como la ausencia de Beat Takeshi o que el argumento gire alrededor de un deporte, nos encontramos ante películas de intencionalidades opuestas. De hecho gran parte del espíritu de esta obra tiene más que ver con la disparatada Getting any? ya que la razón de ser de ambas es la crítica de la sociedad japonesa.

Fotograma de Kids Return

Esta crítica está envuelta por la historia de Masaru y Shinji dos problemáticos estudiantes de instituto que se dedican a saltarse las clases y robar a sus compañeros. Un día un amigo de unos chicos a los que han robado le da una paliza a Masaru, quien decide apuntarse a un gimnasio para aprender boxeo y así poder vengarse. Inevitablemente Shinji se ve arrastrado por su compañero a este deporte, donde pronto demuestra tener un gran talento. Su éxito hace que Masaru abandone el gimnasio y se una a una banda de Yakuzas, cuyo jefe me ha parecido que era el papel pensado para Beat Takeshi.

Pronto, y mediante sus esporádicas apariciones y desapariciones, vamos viendo como Masaru va escalando posiciones en colectivo mafioso mientras seguimos la evolución de la carrera deportiva de Shinji que poco a poco se va introduciendo en el mundo del boxeo profesional, con todo el sufrimiento y la disciplina que conlleva. Pero está claro que no todo es tan simple y nuestros protagonistas pronto se ven frenados en su particular carrera hacia la cima.

Mientras la meteórica carrera del gangster no tarda en levantar envidias entre la banda y su compulsivo comportamiento le acarrea unos enemigos que precipitarán el violento final de su vida delictiva, su amigo boxeador, siempre con la necesidad de tener un guía, se ve arrastrado a la mala vida por un boxeador fracasado, lo que hará que su papel en la competición se resienta.

Fotograma de Kids Return

Además de este hilo principal, la historia de la vida de los dos protagonistas se entrelaza con la evolución de otros personajes como un chaval enamorado de una camarera que se esforzará en todo momento para conseguir sus metas o un (en una referencia autobiográfica) dúo de humoristas que ansían llegar a lo más alto.

Con este argumento, a través de lo que les va sucediendo a los protagonistas, tanto principales como secundarios, vemos una sociedad injusta, donde los fracasados sólo quieren que los demás fracasen, en la que los que tienen poder se aprovechan de él. Se nos presenta un mundo en el que la vía segura y lenta, trabajar todos los días y aceptar tus responsabilidades, puede llevarte a un trágico final y donde el otro camino, el rápido y cuestionable te lleva al mismo sitio. Un futuro solo dictado por la suerte de que cada vez más gente se ría de tus chistes o no. Esta es la crítica que hace el director a la sociedad en la que vive, una sociedad de mediados de los noventa, en plena explosión de la burbuja inmobiliaria Japonesa, con una juventud completamente apática que no sabe lo que quiere o piensa que no merece la pena alcanzarlo. Pero a un tiempo estamos tratando con una película optimista desde el título hasta el desacostumbrado final, una obra que dice: Aún estáis a tiempo.

Directores: Takeshi Kitano (VII): Kids Return

Técnicamente estamos ante la sinopsis de toda la carrera de Kitano, que una vez más demuestra que la experiencia lo enriquece como director, manteniendo su estilo pero puliendo cada vez más los bordes. Obviamente sigue cometiendo alguno de sus pecados, aún hay cortes que dan la sensación de no venir a nada y te descuelgan un poco de la película, pero demuestra una clara progresión hacia un cine que, si bien sigue siendo propio, es cada vez más fácil de ver. Si a esto sumamos las esplendidas actuaciones de todo el reparto y la siempre inolvidable música de Joe Hisaishi redondeamos una muy buena película que recomiendo ver a todo el que no goce sólo de los tiros y los escotes.

Pero esta es, una vez más, sólo mi opinión. ¿Cuál es la tuya?

La semana que viene

Hana-bi (1997)

Poster de Hana-Bi

Archivado en Cine Japonés, Directores, Takeshi Kitano
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