¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando no necesitamos la información que tenemos?

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recuerdos

El cerebro se trata de un órgano extremadamente complejo, que apenas estamos empezando a comprender. Hace un tiempo te presentamos un proyecto de la Unión Europea para profundizar en el lado físico de nuestra mente, pero pueden pasar décadas hasta que obtengamos con conclusiones de un estudio tan ambicioso. Pero eso no quiere decir que no hayamos realizado descubrimientos sobre este tema, ni que no conozcamos algunas cosas de lo más interesantes sobre el funcionamiento de nuestro cerebro.

Una buena pregunta es qué pasa en nuestro cerebro cuando no necesitamos la información que tenemos. Es difícil experimentar a nivel físico con la memoria humana, pero sí que podemos hacer pruebas sobre su funcionamiento. Y los resultados me parecen de lo más interesante. Pero, antes de entrar a fondo en esta cuestión, echaremos un ojo a las características del cerebro humano:

El cerebro humano

Se trata del órgano principal de nuestro sistema nervioso y, aunque no parece diferir demasiado del que tienen otros mamíferos, es tres veces más grande que el de animales con una masa corporal similar a la nuestra (pesa unos 1,5 kilogramos). El consumo de energía del cerebro es enorme, utiliza el 25% de la glucosa del organismo y el 20% del oxígeno. Se calcula que cuenta con entre 50.000 y 100.000 millones de neuronas.

Red neuronal

El cerebro humano destaca por la amplitud de los lóbulos frontales, que son los encargados de funciones complejas como el autocontrol, la planificación o el razonamiento abstracto. También está muy desarrollada la zona responsable de la visión. Nuestro cerebro se encuentra bien protegido, por lo que resulta raro que sufra infecciones, aunque estas son graves si ocurren. De todas formas, padece enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer o las esclerosis, y se cree que problemas tan comunes como la depresión también son debidos (al menos en parte) a disfuncionalidades cerebrales.

Memoria a corto plazo y a largo plazo

Nuestros recuerdos, antes de asentarse definitivamente, pasan por la memoria a corto plazo, tal y como leemos en The Conversation. De acuerdo con el trabajo de Miller de 1956, podemos mantener en la memoria a corto plazo entre cinco y nueve recuerdos, pero que se desvanecen al poco tiempo. Según Atkinson y Shiffrin descubrieron en 1971, son entre 15 y 30 segundos, que se pueden alargar si repetimos verbalmente la información que no queremos olvidar.

Sin embargo, algunos recuerdos son capaces de pasar a la memoria a largo plazo. Los demás desaparecen, pero esos quedan grabados. En principio, lo hacen para siempre, y no parece que exista un límite para la información que podemos almacenar. Sin embargo, es evidente que muchas veces no somos capaces de recordar cosas. ¿Qué está pasando? ¿Qué hace el cerebro con la información que no necesita?

Mover objetos con la mente ya es posible

El acceso a la información

Según se cree, el problema no es que olvidemos cosas sino que, según almacenamos recuerdos, estos interfieren con la recuperación de la información antigua. Eso explica por qué tardamos más en recordar algo del pasado. El entorno tiene mucho que ver: si hemos aprendido fórmulas en la universidad, es posible que nos cueste más usarlas en el trabajo, porque se trata de un escenario muy diferente. Un claro ejemplo de por qué visitar lugares de la infancia hace que nuestra mente se llene de historias del pasado.

En el caso de enfermos de Alzheimer, resulta clave que se apoyen en su entorno para intentar recordar algo. Así que el problema parece ser que los procesos de guardar datos y recuperarlos son independientes, e interfieren entre sí. Por lo tanto, no olvidamos cosas con tanta facilidad como creemos, pero sí que resulta muy común que no seamos capaces de recordarlas cuando las necesitamos.

Lo tengo en la punta de la lengua

Todos hemos experimentado la sensación de estar a punto que recuperar un recuerdo, pero este no se materializa. Es algo que puede resultar emocionalmente bastante desagradable pero, además, esta incomodidad hace que se vuelva incluso más difícil que la información se abra camino en nuestra mente.

En esas situaciones es bueno no agobiarse demasiado pero, realmente, la mejor solución se trata de recurrir al entorno. Si disponemos de algún objeto relacionado con el tema, podría hacer que nuestra memoria despertara. O podemos dar un paseo a algún sitio que tenga que ver con lo que hemos de recordar. Es poco probable que el recuerdo haya desaparecido, pero sí que puede resultar muy complicado lograr que aflore de nuevo.

Chica estudiando

El cerebro, un órgano complejo

Respondiendo a la pregunta del título, la mayor parte de la información de nuestro cerebro se esfuma, pues se tratan de recuerdos a corto plazo, que nos harían daño si quedaran guardados de forma permanente. Sin embargo, parece que lo que hemos almacenado de forma firme se queda guardado para siempre. El fenómeno de la interferencia retro activa hace que los nuevos recuerdos bloqueen la recuperación de los antiguos, pero estos pueden llegar a obtenerse en unas condiciones adecuadas. Así que parece que nuestra mente está llega de cosas del pasado.

De todas formas, el cerebro sorprende por su complejidad, y aún estamos empezando a comprenderlo. Es posible que, en el futuro, dispongamos de teorías que expliquen estos fenómenos de manera más precisa, y entendamos con mayor profundidad el misterio de la mente humana.

¿Qué opinas de este tema? ¿Crees que tienes décadas de recuerdos almacenadas en la cabeza, o consideras que se están sobrevalorando las capacidades de nuestro cerebro?

Archivado en Cerebro, Memoria, Recuerdos
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