Apps gratuitas, cuando lo barato es un mal negocio

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Apps gratis

A todos nos gustan las cosas gratis, claro. Pero, si fueras al supermercado a por un poco de fruta y te ofrecieran variedades con coste y otras gratuitas, ¿no desconfiarías un poco de que te regalasen algo que tiene un valor? Con las aplicaciones ocurre lo mismo, las que podemos descargar sin efectuar ningún pago implican una serie de inconvenientes. Quien no esté al tanto del tema siempre se va a decantar por lo gratis, pero los que llevamos muchos años navegando por las tienda de aplicaciones nos hemos dado cuenta de que, muchas veces, lo que parece barato sale caro.

Así que vamos a analizar algunos de los casos más frecuentes, desde las apps que se financian con publicidad hasta las que son gratuitas pero incluyen compras opcionales. Y, por supuesto, también conoceremos algunos tipos de programas que no suponen ningún problema en caso de descargarlos sin coste. Echemos una ojeada al complicado mundo de las apps gratis:

El infierno de la publicidad

Aunque las pantallas de los móviles son pequeñas respecto a las de los ordenadores, a casi nadie le importa un banner reducido en su aplicación. Pero las marcas siempre quieren más atención, y no dudan en recurrir a anuncios a pantalla completa, con sonido o incluso a vídeos, que se llegan a reproducir incluso bajo cobertura móvil, gastando nuestros datos. Esto hace que la experiencia con algunas aplicaciones gratuitas se vuelva nefasta, pues nos veremos interrumpidos continuamente. Si la alternativa es pagar unos pocos euros, no creo que nadie debiera sufrir el acoso publicitario en una app que use frecuentemente.

Anuncio en un iPhone

El problema no se trata sólo de la molestia y de la pérdida de tiempo que supone la publicidad, sino que un estudio indica que las apps gratis con anuncios gastan más batería y datos. Si ya los smartphones modernos no destacan por sus buenas autonomías, lo último que necesitamos es que se recorten más. En general, las tarifas de datos no paran de crecer, pero quien quiera ahorrar al máximo, puede acabar pagando en datos lo que no gasta en la compra de las apps.

El modelo freemium

Ahora mismo, resulta una estrategia comercial arriesgada cobrar por descargar una app. Algunos desarrolladores siguen lanzando versiones de demostración, pero lo que se impone es el modelo freemium. Es decir, descargar el programa sin coste, pero encontrarse que algunas funciones requieren un pago adicional. Se trata de un sistema complicado, y en el que vemos todo tipo de casos. A veces las opciones de pago amplían las funcionalidades, así que es justo que nos pidan algo a cambio si queremos características avanzadas. En otras ocasiones la versión gratis sólo es un “gancho” para intentar que aflojemos la cartera.

El problema del modelo freemium es que a veces se exige que uno se haga una suscripción, o no queda muy claro cuánto hay que abonar para acceder a todas las funciones. Es decir, muy poca gente gasta su dinero, pero se intenta exprimir al máximo al que lo hace. Lo cierto es que se puede aplicar este modelo con honestidad y funcionar bien, pero sería más justo que todo el mundo pagara por lo que usa. De todas formas, muchas apps de este tipo se tratan de versiones de demostración con un nombre distinto, que nos obligan a un desembolso por sus funciones reales.

Este sistema ha sido el causante de que las aplicaciones de pago vayan desapareciendo de las tiendas. Gracias a los datos de Pyramid Research podemos comprobar cómo cada vez se descarga más software gratuito en los móviles y menos de pago:

Gráfica que muestra el porcentaje de aplicaciones móviles de pago

El desastre de los juegos free-to-play

Los juegos con compras integradas merecen una mención aparte. Aunque algunos han conseguido ofrecer una buena experiencia a pesar de recurrir a ese modelo de negocio, en general suponen una gran decepción. La inmensa mayoría de los juegos free-to-play intentan enganchar al jugador, y luego le piden hacer pagos para seguir disfrutando. Normalmente no es imposible pasarse el juego sin pagar, pero sí que resulta muy, muy aburrido. Y, en bastantes títulos competitivos, estaremos en inferioridad de condiciones si no realizamos compras in-game.

El problema no es dejarse unos euros, ya sabemos que el trabajo de los desarrolladores tiene un valor. Lo que ocurre es que en un juego tradicional ya conocemos de antemano lo que nos va a costar. En un título free-to-play nos intentarán sacar todo el dinero posible, e ignoraremos cuánto costará acabarse el juego… si es que realmente se puede terminar y no se ha diseñado para aprovecharse de nosotros la mayor cantidad posible de tiempo. Como aficionado a los juegos, tengo claro que prefiero gastar seis euros en una buena aventura y no aburrirme con un free-to-play que no aporta nada.

Lo que sí se debe descargar gratis

La verdad es que no hay que pagar por todo. ¿Quién va a gastar dinero en aplicaciones como YouTube, Facebook o WhatsApp? Algunas marcas tienen estrategias especiales, y ofrecen aplicaciones de primer nivel sin coste. Pero no hay que engañarse, eso no quiere decir que nos regalen algo. Para YouTube o Facebook los usuarios somos su producto, una audiencia que monetizan cuando venden publicidad a terceros. Y que, a pesar de no ser tan agresiva como la de apps pequeñas, cada vez resulta más molesta.

App Inbox by Gmail para tablets

Otras aplicaciones forman parte de una estrategia más amplia: puede que Google no gane mucho con Gmail o Google Drive, pero son servicios que apoyan a su sistema operativo Android. Este tipo de apps no necesitan sustitutas de pago, las que nos ofrecen por defecto funcionan muy bien, en general. De todas formas, existen excepciones, ya que Twitter tiene una buena aplicación para su red de microblogging pero, a pesar de ello, hay quien prefiere gastar en opciones de terceros que se adaptan mejor a sus necesidades.


Así que ya has visto que, muchas veces, vale más la pena pagar unos pocos euros por una app de calidad que sufrir las molestias de las gratuitas. En algunos casos queda la opción de la piratería pero, si todos robamos las apps, ¿qué incentivos tienen los desarrolladores para ofrecernos buenas experiencias? Así que está claro que nadie regala nada, y que lo que obtenemos de una app suele estar estrechamente relacionado con lo que invertimos en ella.

¿Qué opinas tú de este tema? ¿Eres de los que no gasta ni un euro en una tienda de aplicaciones, o no dudas en aflojar la cartera cuando vale la pena?

Archivado en Apps, Free-to-play, Freemium
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