Tecnología para la solidaridad, el enorme poder de las redes sociales para hacer el bien

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Terremoto en Nepal

En el pasado, colaborar con causas humanitarias, sociales o vinculadas al desarrollo se hacía de una manera muy distinta. Hubo un tiempo en el que teníamos que tratar con organizaciones locales si lo que queríamos era hacer el bien en nuestro entorno, y asociarnos con otras internacionales si nos preocupaban los problemas generales del mundo. Sin embargo, no siempre resultaba atractivo, cómodo o transparente ayudar de esta manera. El resultado era que muchos posibles colaboradores no tomaban la decisión de actuar, a pesar de que albergaran buenas intenciones y contaran con la capacidad económica necesaria.

La tecnología ha cambiado eso por completo. Y no siempre los sistemas más punteros resultan los más útiles, puesto que combinaciones como la televisión y los SMS son bastante efectivas. Pero ahora veremos, teniendo en cuenta el reciente caso del terremoto en Nepal, que Internet y las redes sociales encierran un enorme potencial para transformar el mundo que apenas estamos empezando a descubrir. Lo cierto es que no se trata de la primera ocasión que la red de redes se moviliza por un desastre, pero cada vez está más claro que su poder se ha vuelto gigantesco. Analicemos esta nueva realidad:

El crowdfunding aplicado a la solidaridad

Lo cierto es que la imagen de las ONG tradicionales no es la mejor posible: hacen campañas muy agresivas para la captación de socios y luego pretenden exprimir a cada uno al máximo. Puede que esta forma de actuar permita sacar adelante más proyectos, pero tanta técnica empresarial causa que determinadas personas piensen que se dedican al negocio de la solidaridad como se podrían dedicar a vender colchones, sin que se perciba la importante labor que realizan.

Refugiados en un campamento

Por eso Internet es un medio que aporta mucho. En la red podemos realizar donaciones concretas para los proyectos que veamos importantes, evitando el temor a que nuestro dinero acabe siendo mal usado. Aunque sería mejor animar a los usuarios a comprometerse a cuotas periódicas, el éxito de sitios financiación colaborativa como Kickstarter, Indiegogo o Patreon demuestran que se puede hacer de todo con ayuda de los internautas si les ofrecemos un buen incentivo. No se trata de venderles algo, sino de venderles la idea de que pueden mejorar las cosas.

Y lo cierto es que en Internet existen muchos medios para llamar la atención sobre los problemas. Las buenas iniciativas pueden ser compartidas en las redes sociales, muchos blogs estarán encantados de dar publicidad a causas solidarias y es fácil conseguir que una campaña se vuelva viral. Eso sí, hay que trabajar en serio la idea que se quiere transmitir y cómo hacerlo, pero es posible obtener dinero para proyectos de este tipo a través de la red de redes. Y, en muchos casos, esto es realizable sin depender de una gran organización, directamente por parte de los que van a sacar adelante una determinada iniciativa.

El terremoto de Nepal

El terremoto de Nepal ha sido un evento verdaderamente trágico, y es obvio que resulta necesaria mucha ayuda. Los gobiernos de los distintos países tienen obligación de poner algo de su parte, pero no siempre es responsable aumentar el gasto en determinadas economías endeudadas y con problemas internos graves. Sin embargo, los individuos sí saben perfectamente hasta que punto pueden colaborar para paliar este drama.

Recientemente Facebook ha añadido un botón para realizar donativos, que en 48 horas ha recaudado la friolera de 10 millones de dólares (más otros 2 millones que aporta la propia red social). Por su parte, Apple canaliza las donaciones a través de iTunes, lo que es muy bueno, porque los usuarios de la marca de la manzana tienen costumbre de gastar dinero a través de su smartphone.

Banner de Facebook por el terremoto de Nepal

No quisiera olvidar el sistema de mandar un SMS con un texto para hacer un donativo. Puede parecer una opción antigua, pero resulta muy cómoda, y permite hacer colaborar de forma impulsiva a casi cualquier persona. Eso sí, este sistema depende mucho de la publicidad de la televisión y ya sabemos que, cuando la atención mediática se dispersa de una zona de desastre, los medios dejan bastante de lado los temas relacionados con la solidaridad.

No puede ser algo puntual

Lo que pasa es que terremotos, huracanes o maremotos son muy mediáticos y, aunque requieren acción, no representan el único problema del mundo. No podemos limitarnos a colaborar con las emergencias porque determinadas situaciones críticas se han vuelto permanentes: el hambre en África, enfermedades como la malaria (cada vez más cerca de eliminarse), el problema de los refugiados de guerra… Cosas que no llaman tanto la atención porque no son noticias, si no que se han vuelto la triste realidad del día a día. Y, sin embargo, estos temas provocan muchas más muertes y sufrimiento que cualquier circunstancia excepcional.

Es necesario realizar campañas que impliquen a los donantes con más causas, e intentar en la medida de lo posible que sus colaboraciones sean periódicas y no puntuales. Las redes sociales, por su cercanía, me parecen un sistema perfecto para demostrar que se están haciendo avances, que el dinero llega a donde debe y que los proyectos se transforman en realidad. Y es que, en un país herido de muerte por la corrupción como España, resulta clave generar confianza para que alguien realice aportaciones económicas.

Camino en África

Desde luego que grandes empresas como Facebook, Twitter, Apple, Microsoft o Google deben ayudar por su cuenta y animar a los usuarios a hacerlo también. Pero al final cada uno de nosotros ha de realizar el esfuerzo de interesarse por el tema cuando sabe de un caso de necesidad que cree que es importante solventar. Lo que para nosotros puede suponer un par de copas al mes, en otros países salva vidas. Veo claro que el mundo no está bien como es ahora mismo, y las redes sociales pueden volverse una poderosa herramienta que nos permite cambiar la realidad entre todos. Eso sí, las herramientas en sí mismas no sirven para nada, ha de ser nuestra voluntad la que las empuñe, así que debemos tener claro que nos obliga una responsabilidad hacia aquellos con la mala suerte de nacer en un país menos desarrollado.

¿Qué opinas de este tema? ¿Crees que la tecnología puede hacer del planeta Tierra un lugar mejor, o consideras que eso depende del corazón humano, que no avanza al mismo ritmo que la técnica?

Archivado en Donaciones, Internet y redes sociales, Solidaridad
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