Intel Core m, ¿el futuro de los portátiles es sin ventiladores?

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Logo de Intel en un procesador

Hace un año hablábamos de los Intel Core m de primera generación y de la decepción que supusieron. No han pasado aún doce meses y ya contamos con una nueva hornada de procesadores del fabricante. Los Core de sexta generación (también conocidos como Skylake) son una enorme gama de 48 modelos, que crecerá más en los próximos meses, y que ofrece opciones para tablets, portátiles y sobremesas. Por lo tanto, ha llegado una segunda generación de los Core m.

El objetivo con esta familia era permitir a los portátiles más ligeros prescindir del ventilador, un concepto muy interesante. Ante la aparición de los nuevos chips vamos plantearnos si realmente el futuro de los portátiles es sin ventilador. Para ello analizaremos lo que ocurrió durante este último año, veremos que Intel está obsesionada con la movilidad y, por último, comprobaremos que los nuevos Core m parecen menos orientados a portátiles que sus antecesores. Empieza nuestro recorrido:

Una primera generación fallida

Intel hizo trabajar mucho a su departamento de marketing para promocionar los Core m originales (o Broadwell-Y), y las promesas fueron grandes: un procesador de una potencia aceptable, pero que no requería de ventilador, lo que haría posibles diseños de dispositivos mucho más ligeros. Esta gran eficiencia energética permitiría una mayor duración de la batería y no comprometería en exceso el rendimiento. Se vendía como una solución intermedia entre los Atom y los Core i… pero las cosas fueron muy distintas.

Procesador Intel Core M

El rendimiento se demostró muy justo, los portátiles con Core m de primera generación se calentaban en exceso y la autonomía no sorprendía, porque se había reducido demasiado el tamaño de las baterías. Eso sí, se crearon portátiles muy atractivos, de una ligereza y delgadez antes nunca vistas. El más claro ejemplo fue el MacBook de 12 pulgadas, un portátil adelantado a su tiempo, con un diseño increíble, pero con carencias graves debidas a su obsesión por la ligereza.

Intel lo apuesta todo a la movilidad

Intel tiene miedo a los procesadores de arquitectura ARM que fabrican marcas como Qualcomm, Samsung o MediaTek. Son mucho más eficientes que los x86 que diseña la propia Intel y, por lo tanto. más apropiados para smartphones y tablets. La empresa lleva años intentando mejorar el consumo de sus procesadores para integrarlos en este tipo de dispositivos, pero no ha conseguido que los fabricantes los usen demasiado, a pesar de una política de precios agresiva.

Intel se llevo un gran susto con Windows RT, la versión del sistema operativo para chips ARM. Por suerte para el fabricante de procesadores, Windows RT representó un sonado fracaso: no ejecutaba aplicaciones de escritorio clásico, y las nuevas apps que se fueron creando resultaban muy escasas. Pero lo cierto es que el riesgo existió y, aunque ahora mismo Intel domina el mercado de Windows con AMD en una discreta segunda posición, no quiere que volver a pasar un apuro.

Ordenador 2-en-1 Lenovo IdeaPad Miix 700

Así que los esfuerzos de Intel van encaminados a mejorar la autonomía de los dispositivos. Generación tras generación de sus procesadores vemos aumentos muy ligeros de potencia, y grandes avances en la eficiencia energética. Por suerte, Microsoft ayuda con este tema, y las últimas versiones de Windows no han aumentado su exigencia a nivel de procesador.

Segunda generación de Core m, ¿en portátiles?

Por el momento no hemos visto ningún producto en el mercado con los nuevos Core m de segunda generación. Que ahora se han transformado oficialmente en una familia, formada por los Core m3, Core m5 y Core m7. El material de marketing de Intel los define con una buen opción para dispositivos 2-en-1 (como la Microsoft Surface), tablets y ordenadores en un stick. Los portátiles ligeros y los Ultrabooks no se mencionan, y productos como el Lenovo IdeaPad Miix 700 que ya te presentamos apuntan a que los Core M se destinarán a las tablets híbridas. Intel incluso podría llevar los Core m a los móviles de gran tamaño.

El fabricante de procesadores afirma que la nueva generación de los Core m es de un 10% a un 20% más potente que la anterior, y hasta un 40% superior en gráficos. No parece suficiente para solucionar los problemas de sus predecesores. También indica que son el doble de potentes que el chip Apple A8X del iPad Air 2, una comparativa absurda por la diferencia de sistema operativo. Algunos Core i ofrecen ahora un consumo muy bajo, pero no suficiente para prescindir del ventilador. Así que, aunque los fabricantes podrían montar los nuevos Core m en portátiles, no da la impresión de que se trate de su objetivo principal.

MacBook (2015)

En mi opinión, no está nada claro que el futuro a corto plazo de los ordenadores portátiles sea deshacerse de los ventiladores y ofrecer una delgadez máxima. Determinados fabricantes van a seguir usando este tipo de procesadores, sobre todo en dispositivos 2-en-1. Pero considero dudoso que en esta ocasión la apuesta por los Core m resulte tan decidida. No hay que olvidar que son chips caros para el fabricante, y que se están empezando a labrar una mala fama. El futuro de los portátiles es sin ventiladores, pero su presente no. Lo que no supone, desde luego, que no sigamos viendo modelos cada vez más delgados y ligeros.

Así que hemos de mantenernos atentos a los lanzamientos de portátiles en las próximas semanas, para ver qué tendencias se imponen, y si las marcas vuelven a apostar por la potencia en sus equipos frente a la ligereza extrema. ¡Este tipo de decisiones siempre resultan complejas!

¿Qué opinas tú de este asunto? ¿Crees que es hora de deshacerse de los ventiladores y centrarse en los portátiles de ultramovilidad, o piensas que la inmensa mayoría del mercado prefiere un rendimiento mayor?

Archivado en Intel, Portátiles, Procesadores
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