25 películas para la historia: 17 y 16

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25 películas para la historia es la sección en la que voy dejando los cuentos que más me han impactado en mi infancia infinita. Unos, me sorprendieron por su inteligencia, por su guion o sus diálogos, otros, porque me transportaban a mundos y situaciones que nunca viviré, o por una fotografía que me hizo babear de envidia insana. Otras veces fue su banda sonora. Cada uno tiene su criterio y sus manías. Unas pocas creaciones lo tienen todo. Las dos que comentaré hoy, son dos historias románticas, pero no sensibleras, donde la química que brotó entre sus protagonistas, te recuerda que también se puede cantar en invierno.

Mi lista Historia del cine


(17) Doctor Zhivago – 1965 – David Lean

Yuri y Lara

En el número 17 encontramos una película glacial; hasta que la saboreas. Hay películas que deben verse en pantalla grande y no por capricho. Doctor Zhivago es poesía desgarradora, es una historia de amor tan compleja y real, como la época en la que está enmarcada. David Lean, con la impagable colaboración del guionista Robert Bolt, logró condensar una de las obras literarias más complejas, y con permiso del director de fotografía, Freddie Young, diré que plasmó en imágenes irreprochables la novela de Pasternak, unas imágenes que te dejan sin aliento. El reparto es simplemente soberbio. Geraldine Chaplin, Sir Alec Guinness, Rod Steiger, Tom Courtenay, Klaus Kinski… Me apuesto un dedo meñique, o incluso mi Nexus 7, a que es más popular que vista, a que no todos los que la conocen la han catado. Porque deslumbra.

25 películas para la historia Lara

Omar Sharif y Julie Christie son la pareja protagonista. Dos actores que a mí siempre me dejaron frío, no me rebanes el pescuezo, por favor. Hasta que vi esta película, hasta que conocí a sus personajes. El egipcio nunca tuvo el magnetismo de un Paul Newman o un Marlon Brando, y sin embargo, es perfecto para este papel. Ya no podemos imaginar otro Yuri Zhivago. Y qué decir de Julie Christie. Nació para ser Lara. Tan guapa, arrebatadora y angelical, que podría hipnotizarme, me contengo para no sumergirme en esos ojos azules cada vez que sale en la pantalla.

Nos situamos. Rusia, principios del siglo XX. Un país roto, con el pulso por las nubes. La Primera Guerra Mundial, la revolución bolchevique y una guerra civil. Para caerte muerto si encuentras un hueco. El pueblo ruso buscó pero no encontró, el secreto de “la igualdad, la libertad y la fraternidad”, y se dio de bruces contra un muro de sacrificios que tiñeron de sangre la nieve que pisaban.

25 películas para la historia Manifestación La Internacional

Ahí tenemos a nuestro hombre, que lucha por sobrevivir en medio de los conflictos. Pero la guerra no será lo único que trastorne a Yuri, podría desnudarse y vivir en una habitación vacía, y seguiría ahogándose en su propio drama. Marido y amante, Tonya y Lara, cariño y pasión. No es casualidad que Zhivago sea médico y poeta. Sus manos no solo curan el cuerpo, también deben curar el alma.

197 minutos de épica majestuosa en los que perderte por estepas rusas y odios, para montarte en trenes que silban y escupen humo negro y ser testigo de adulterios y míseras migraciones, para fascinarte por los suntuosos salones o sentir el frío de los Urales y que te cale la crueldad. Más de tres horas de delirio estético y de una espiral de sentimientos con una única salida que recorrerá tu mejilla. Lágrimas que saben a sal y a decepción; porque termina Doctor Zhivago.

David Lean fue un director capaz de dirigir El puente sobre el río Kwai o La hija de Ryan, e inexplicablemente, durante mucho tiempo fue incomprendido y despreciado. Los críticos y las guillotinas deberían guardarse en las mismas habitaciones oscuras. No sé si fueron los prejuicios hacia las superproducciones de Hollywood y por eso alababan su etapa inglesa, pero en honor a la verdad, hay que dejar bien claro, negro sobre blanco, que este admirador de Noël Coward se desenvuelve con la misma soltura y destreza, en Breve encuentro que en Lawrence de Arabia. Maestro de maestros.

25 películas para la historia Soria

Y hablando de dar clases, ¡qué escritor no aprende cuando lee el libro firmado por Boris Pasternak! Te deja encajado en el sillón, es como sentir la aceleración en un fórmula uno. Durante muchos años estuvo maldito en Rusia. Doctor Zhivago fue una novela censurada por razones políticas, y tuvo que ser un editor italiano el que consiguiera sacarla de contrabando. Perros. Al año siguiente, le dieron el Nobel de Literatura y tuvo que rechazarlo “por presiones”. Perros.

¿Es una película de propaganda política? Yo creo que es una historia con un trasfondo político innegable, y pese a todo, que no critica al comunismo directamente, rechaza la maquinaria del partido que destrozó el sueño revolucionario de muchos. De hecho, tampoco tiene compasión con el zarismo, al que refleja como un régimen brutal y desalmado, sable en mano. Como curiosidad, te diré que se rodó básicamente en España (Madrid, Soria y Granada) durante la época franquista. Imagínate a varios centenares de extras españoles cantando a pleno pulmón “La Internacional” ante la mirada desarmada de los “grises”. El guion manda.

Sin más, te recomiendo que busques y escuches una vez más, la nostálgica banda sonora de Maurice Jarre. Brutal.


(16) Los puentes de Madison / The Bridges of Madison County – 1995 – Clint Eastwood

Clint Eastwood y Meryl Streep Fotógrafo y ama de casa

El viejo Clint cambió su Mágnum 44 por una Nikon F y nos alegró el día en el pueblo natal de John Wayne.

Esta clase de certeza solo se presenta una vez en la vida.

Escalofríos. Un discurso concentrado en una sentencia, el otrora conocido como Harry Callahan dispara su bala sin piedad, pronuncia esa frase convencido y convincente, romántico y sólido, no se derrite como un lechuguino adolescente. Richard LaGravenese adaptó el best-seller de Robert James Waller, y el guion asombró a todos cuantos lo leyeron, su delicadeza, los detalles que van cargando de intensidad emocional la historia, el roce de la rodilla, la lluvia que disimula las lágrimas, la cadena que cuelga en el espejo retrovisor interior… un amor maduro, apasionado e imposible, que haría arder de envidia a cualquier ajado incondicional de las sombras de Grey.

Año 1965. Meryl Streep es Francesca Johnson, y cuando digo es, no lo digo por casualidad ni por dejadez literaria. Es Francesca Johnson. Esta admirable actriz, estrella, aunque cuenten que aún la podemos ver en un supermercado, aquí sublima el arte de la interpretación hasta niveles olvidados, no se puede expresar más y mejor, ni provocar en el espectador tan profundos sentimientos, es una noria de matices, y en muchas escenas, sin decir nada. Palabras mudas, que son gritos. Francesca es una mujer de las de antes, un ama de casa de Iowa que vive en una granja con su familia. Una vida monótona y rutinaria, de abnegación. De silencios. Ni siquiera se permite sentirse frustrada. Aunque lo esté. Los quiere. Son su vida. Su familia. La necesitan.

Clint y Meryl, Robert y Francesca, en la intimidad

Un día, una furgoneta del National Geographic se detiene en su puerta. Un GMC Pick Up de los años 50. Al volante, Robert Kincaid, un veterano fotógrafo. Se ha perdido, su objetivo es encuadrar con su cámara los puentes del condado de Madison para la prestigiosa revista. Ella está sola, su gente ha viajado a una feria de ganado en el estado de Illinois. Cuatro días. Se caen bien, hay química, pero son desconocidos que se atraen en un pueblo adicto al chismorreo. La América profunda, una sociedad contaminada por un virus con el mismo ADN que Torquemada.

Un soplo de aire fresco barre el interior de los puentes cubiertos, y deja polvo y ceniza en el aire. Dos vidas condensadas en cuatro días y en unos libros y unas cartas, que Francesca deja en herencia a sus hijos. Para que los lean antes de repartirse su dinero. No quiere marcharse del todo sin que la conozcan de verdad. Necesita un primer y último favor. Y es entonces, cuando por fin comprenden a su madre esos dos vástagos ingratos de casi 50 años, es entonces, cuando ya tarde, sienten verdadero interés por esa mujer invisible e indispensable.

Clint Eastwood es un clásico vivo de sensibilidad exquisita, un director de la vieja escuela que tiene a sus espaldas un puñado de obras maestras. Por citar solo algunas, Sin Perdón, Honkeytonk Man, Million Dollar Baby, Gran Torino. Y qué decir de sus interpretaciones. Un actor imperecedero, que ha protagonizado historias como El sargento de hierro, La muerte tenía un precio o La jungla humana. ¿Por qué elegí Los puentes de Madison? El señor Eastwood me sorprendió, fue más valiente que nunca. Está bien, ahora borra de tu memoria todo lo anterior. ¡Patrañas! Simplemente, me encanta cómo mira Francesca el camino por donde se fue Robert la noche anterior. Sí, es solo un segundo, no es más que un plano, ¡y qué!

¿Abrimos la puerta, o soltamos el picaporte? El semáforo está en verde

19 y 18: El cazador, Perdición.

15 y 14: Luna nueva, Reservoir Dogs.

MI LISTA de las 25 películas.

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