Haciendo trampas en el póquer con… ¡lentillas infrarrojas!

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El sueño de todo aficionado a los juegos de azar es vaciar las arcas del casino, algo que resulta imposible en condiciones normales: se trata de un negocio diseñado para dejar ciertos beneficios, y por lo tanto se vuelve muy difícil lucrarse. Con mucha suerte o habilidad tal vez consigamos hacerlo a corto plazo, pero no ganar sumas importantes. Excepto, claro está, si contamos con ayuda de la tecnología y empleados del casino compinchados, en cuyo caso podemos llegar a realizar trampas de lo más elaboradas.

Fichas y cartas de póker

El póquer es un juego que levanta pasiones, que mueve mucho dinero y que incluso permite la existencia de jugadores profesionales. Ya habíamos comprobado que la suerte representa un factor más importante de lo que se suele pensar en su desarrollo, por lo que hay un límite a lo que podemos ganar. Y los casinos no confían en el azar, se tratan de negocios que deben lograr una cierta rentabilidad, y que ven con muy malos ojos a aquellos que descubren sus debilidades. No digamos ya a quienes hacen trampas directamente, como el caso que nos ocupa, y que parece sacado de una película de Hollywood.

Y es que un hombre italiano consiguió ganar en 2011 91.000 euros en sólo dos noches en un casino de la Costa Azul francesa. Dos cómplices, empleados corruptos, marcaban las cartas con tinta invisible. El jugador disponía de unas lentillas infrarrojas que le permitían ver las marcas (compradas en un sitio web chino por 2.000 euros). Conociendo las manos de sus rivales, el componente de azar desaparecía, y las victorias estaban aseguradas. Por desgracia, el ingenioso sistema no tuvo éxito, y los implicados en la trama fueron descubiertos y acusados por sus trampas, para acabar finalmente condenados.

Ya que la facilidad con la que el jugador ganaba pronto levantó sospechas, y en un casino con vigilancia total estas dudas resultan fáciles de confirmar. Sobre todo, llamó mucho la atención de los responsables de seguridad un par de manos en las que el tramposo tenía buenas cartas, pero a pesar de eso se retiró, lo que sólo podía dar a entender que conocía perfectamente que no se trataban de las mejores de la mesa. Los tres implicados en el fraude han sido sentenciados a distintas penas, pero todos irán a la cárcel y deberán pagar cuantiosas multas. Nos tememos que los casinos sólo se logran asaltar en las películas.

¿Qué opinas de este ingenioso sistema? ¿Crees que hubiera tenido éxito si los implicados fueran más discretos?

Imagen | dupo-x-y

Archivado en Casinos, Lentillas infrarrojas
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