El 3D, una moda demasiado corta para tener la oportunidad de perdurar

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Parece que, igual que vino, la tendencia de lo tridimensional se está apagando a un ritmo muy rápido. En los cines todavía ocupa un lugar de cierta relevancia en las carteleras pero, para nuestros hogares, los televisores 3D cada vez son menos demandados. La única posibilidad de que esta tecnología pudiera mantener su popularidad a largo plazo se basaba en que lograra prescindir de las gafas, pero su prematura decadencia parece que va a impedir que ese tipo de pantallas lleguen a pulirse técnicamente y a alcanzar precios razonables.

Toshiba 55ZL2, televisor 3D sin gafas

Ya lo comentamos cuando se trataba de una “novedad”: el cine y la televisión en 3D tendrían un futuro sin gafas, o no tendrían ninguno. Ya que este accesorio estropea buena parte de la experiencia y resulta incómodo, especialmente para los que ya deben llevar gafas graduadas. Utilizarlo una vez al mes en el cine puede parecernos aceptable, pero para todos los días en casa no representa una opción viable. Por lo tanto, se volvía clave que se desarrollara lo antes posible una tecnología que nos permitiera apreciar este interesante efecto (que tanto aporta en algunas películas) con nuestros ojos desnudos.

Y lo cierto es que hubo trabajo en ese campo. El Toshiba 55ZL2, cuya imagen encabeza el artículo, fue un televisor de 55 pulgadas (que llegó al mercado) capaz de ofrecer 3D autoestereoscópico para nueve espectadores situados en distintos ángulos. Aparte de su elevado precio, el efecto mostrado no hacía gala de mucha calidad, y la enorme resolución de su panel se reducía mucho al emplear este modo. Por lo tanto, representa un buen primer intento que necesita mejorar. Igual que habría que retocar las pantallas de la Nintendo 3DS, algo poco probable cuando la propia compañía parece volver a apostar por las dos dimensiones.

Se realizaron otros desarrollos al respecto, pero no llegaron a cristalizar. Y aquí llega el problema: el 3D está pasando de moda, y su lugar en las preferencias de compra futuras lo ocupan los televisores OLED, con pantallas curvas y, sobre todo, con resolución 4K. El problema es que, con la pérdida de interés del público por lo tridimensional, las marcas no van a seguir invirtiendo en investigación para optimizar los modelos que no usan gafas, y menos aún van a arriesgarse a lanzar al mercado nuevas propuestas con esta prestación. Así que la disminución temprana de la popularidad de esta tecnología impedirá que se pueda mantener en el mercado a largo plazo.

Personalmente, el 3D me parece interesante, y creo que sólo hemos visto una pequeña parte de lo que es capaz de ofrecernos, tanto a nivel técnico como creativo. Considero una pena que haya pasado de moda tan pronto, aunque no puedo culpar a los consumidores por rechazar el uso de las incómodas gafas. Sólo deseo que marcas punteras en el desarrollo de pantallas como LG o Samsung vean el potencial de prescindir de este accesorio, y sigan trabajando en paneles que lo permitan, al tiempo que mantienen una buena calidad de imagen.

¿Qué opinas del tema? ¿Crees que hubiéramos podido ver excelentes televisores 3D sin gafas en unos años si la tendencia no hubiera llegado a su fin, o que tardarían mucho tiempo en pulirse?

Archivado en 3D, 3D autoestereoscópico, Cine 3D, Nintendo 3DS, Televisores 3D
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