La música ya es asequible gracias a la piratería, ¿cuándo le toca al cine?

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¿Quién dice que la piratería es mala? Ha puesto en su lugar a la industria de la música, que llevaba décadas con unos beneficios desorbitados gracias al pacto de precios que imperaba. Y ahora, obligada por las descargas ilegales, ofrece alternativas muy económicas y completas. Pero el cine, a pesar de haber sido fuertemente atacado por este mismo problema, aún se encuentra lejos de haber reaccionado igualmente, tanto el que vemos en casa como, especialmente, el que se proyecta en las salas de cine.

Uno de los robots protagonistas de Pacific Rim

Son innumerables las quejas realizadas por artistas e industria en torno al daño que las descargas no autorizadas de canciones han causado a su mundo. No tengo datos para valorar si los pequeños creadores pierden oportunidades por esta razón, lo que sí veo claro es que ahora las discográficas han tenido que romper el pacto de precios que les permitía obtener una rentabilidad enorme, y adaptarse al nuevo contexto digital. El resultado: el nacimiento de plataformas de streaming musical que ofrecen un catálogo muy amplio por un coste mensual razonable. Sin duda, los consumidores legales nos beneficiamos de los problemas que la piratería causó.

¿Y el cine? No cabe duda de que también se trata de un bien cultural muy descargado, pero viendo el precio de las entradas parece estar viviendo una situación completamente distinta. Por un lado, no cabe duda de que el coste de mantener las salas impide una rebaja brutal. Además, los consumidores perciben valor en disfrutar de un filme en una gran pantalla. Quizá por eso se ha podido mantener un negocio, completamente ilógico, en el que pagamos lo mismo por una producción de gran presupuesto que por una cinta independiente.

Pero el caso es que, si queremos ver películas en la comodidad de nuestro hogar (normalmente, asociadas a series de televisión) la situación tampoco resulta ideal. Netflix aún no ha llegado a nuestro país, pero tenemos alternativas como YOMVI o Wuaki.tv. La verdad, representan un avance muy importante, sus precios resultan bastante asequibles, pero todavía no disponen de un catálogo todo lo amplio que cabría esperar, y no han alcanzado el nivel necesario para sustituir a una suscripción a canales de cable. En cualquier caso, se trata del camino correcto.

En definitiva, en este momento en el que tanto se habla de castigar penalmente a los que proporcionen enlaces de descarga, considero que sigue resultando necesario que la piratería presione a la industria del cine para que baje precios, se adapte a las nuevas tecnologías y resulte más competitiva. Al final, esta “lacra” que se supone que representa el visionado ilegal de películas no hace más que bien a los consumidores, y representa un motor para mejora de los servicios. Yo tengo claro que lo idóneo no es luchar contra la piratería para proteger los intereses de Hollywood, sino permitir que siga atacando a este sector para que ofrezca nuevos servicios legales adaptados a los tiempos y con costes ajustados.

¿Qué opinas del tema? ¿Crees que las descargas no autorizadas han representado una bendición para los usuarios legales, o consideras que se tratan de una lacra para los creadores de contenidos?

Archivado en Música, Piratería, Spotify, Wuaki.tv, YOMVI
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