Spotify, o cómo un servicio atractivo puede enfrentarse a la piratería

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Resulta muy difícil luchar contra el “todo gratis” que impera en muchos sectores del ocio a causa de la piratería, pero hay servicios que están logrando hacerse un hueco. Sus armas son la facilidad de acceso a los materiales, el valor añadido que se pueda aportar y un precio muy ajustado. En ese sentido, cualquier aficionado a la música debería plantearse hacer una cuenta de pago de Spotify, de manera que compense (aunque sea mínimamente) a los creadores y pueda disfrutar de una experiencia muy interesante.

Captura de Spotify

Ya había comentado en un artículo anterior que resultaba posible vivir (casi) sin piratería, a pesar de que muchas industrias del entretenimiento no se habían adaptado al nuevo entorno digital, como la del cine. Pero el mundo la música, que tan fuerte sufrió el azote de las descargas ilegales, se vio obligado a modernizarse y a aceptar que los disparatados márgenes de beneficios anteriores no se podían mantener. El resultado es que han ido surgiendo alternativas bastante interesante para disfrutar de nuestras canciones a través de Internet, como Google Play Music All Acces o iTunes Match, dos opciones muy competentes.

Pero la que a mí me ha conquistado se trata de Spotify, un servicio de streaming de música, que no la almacena en nuestro ordenador, sino que la va reproduciendo desde la red. Eso sí, podemos marcar listas de canciones para disfrutarlas offline. Aunque las limitaciones de las cuentas gratuitas se han levantado parcialmente, necesitaremos pagar una cuota mensual si nos pasamos el día enganchados. Son diez euros al mes por una suscripción completa (que incluye reproducción desde el móvil) y cinco euros al mes por una versión más limitada para utilizarla sólo desde el ordenador, que a mí me parece idónea, ya que no escucho música fuera de casa.

El catálogo alcanza los veinte millones de temas y se encuentra de todo en él, pero eso no quiere decir que no existan bastantes omisiones. Podremos crear listas de reproducción, compartir nuestros gustos en redes sociales y usar aplicaciones, que enriquecerán la experiencia. En general, hablamos de más comodidad, valor añadido y facilidad de uso que si optamos por la piratería, a cambio de una cantidad anual muy baja. Además, estaremos ayudando a los creadores a salir adelante aunque, desgraciadamente, muchos artistas se han quejado de que los ingresos que reciben por medio de Spotify resultan nulos. Sin lugar a dudas, un punto a mejorar en el futuro.

En general, creo que este nuevo sistema para disfrutar la música de manera legal vale la pena, y ha conseguido convencer a muchos internautas de que dejen las descargas por Internet. Yo represento un usuario satisfecho, pero creo que resulta clave que los creadores de contenidos reciban una remuneración justa en relación a lo recaudado. Al fin y la cabo, lo que pretendemos los suscriptores es ayudar a la música, no a que se enriquezcan las grandes discográficas. En cualquier caso, para mí Spotify se trata de un servicio atractivo a un precio justo, algo que siempre resulta destacable.

¿Qué opinas tú del tema? ¿Crees razonable pagar 60 euros al años por la música que te gusta, o te decantas por otras opciones?

Archivado en Música en streaming, Piratería, Spotify
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